Abandonar una maratón: cómo gestionar lo ocurrido y decidir qué viene después

SOSTENER · MARATÓN, TRIATLÓN Y TRAIL

Llevas meses preparando una maratón. Has hecho tiradas largas, has adaptado horarios, quizá has organizado un viaje y has imaginado muchas veces cómo sería llegar a meta. Pero el día de la carrera termina antes de completar los 42,195 kilómetros.

Puede haber ocurrido por una lesión, un problema físico, las condiciones de la prueba o porque has llegado a un punto en el que has decidido parar. Ahora vuelves a casa con una pregunta que quizá nadie puede responderte del todo: ¿qué hago con todo lo que había puesto en esta maratón? Si lo que no terminaste fue un triatlón, de un sprint a un IRONMAN, un ultra trail o una media maratón, este artículo también es para ti.

Si has abandonado una maratón, es comprensible que te preguntes qué hacer ahora y si podrías haber tomado otra decisión. Desde la Psicología del Deporte podemos revisar qué ocurrió, cómo lo estás interpretando y qué necesitas para seguir entrenando. Lo primero es distinguir las situaciones: DNF significa Did Not Finish, no terminó, pero esas tres letras no explican por qué. Puede haber una lesión, un problema de salud, dificultades acumuladas durante la carrera, un corte de tiempo o una decisión ligada al objetivo que perseguías.

La carrera continúa, pero para este corredor ya ha terminado.

La carrera termina, aunque todavía no hayas llegado a meta

Hay un momento especialmente difícil: dejar de correr, entregar el dorsal o sentarte esperando a que te recojan. Mientras otras personas siguen compitiendo, tú tienes que empezar a gestionar una carrera que ya ha terminado para ti.

En ese momento pueden aparecer enfado, tristeza, frustración, alivio o varias cosas a la vez. Quizá te cuesta hablar. Tal vez necesitas contar lo ocurrido en cuanto ves a alguien de confianza. También hay abandonos que se viven con serenidad porque la decisión estaba clara. No existe una reacción correcta que debas tener, ni un calendario por el que todo el mundo tenga que pasar.

Si has parado por dolor preocupante, desorientación, desmayo, síntomas relacionados con el calor, dificultad respiratoria u otra señal de alarma, la prioridad es la atención sanitaria. La organización y el equipo médico de la prueba son la referencia para valorar la situación. La gestión psicológica vendrá después; ninguna recomendación sobre fortaleza mental debe empujarte a continuar ante un posible riesgo.

Para el resto de situaciones, las primeras decisiones suelen ser bastante sencillas: atender lo que necesitas físicamente, avisar a quien te espera y encontrar un lugar desde el que puedas terminar la jornada. No hace falta convertir esa misma tarde en una reunión de evaluación.

Lo que duele de abandonar no siempre son los kilómetros que faltaban

Es fácil quedarse mirando el punto exacto del recorrido donde terminó todo. Sin embargo, una maratón ocupa mucho más que el día de la carrera. Durante semanas o meses, el entrenamiento organiza fines de semana, compromisos, descansos, alimentación, viajes y conversaciones. El dorsal llega cuando ya has invertido mucho.

Por eso un abandono puede afectar a más cosas que al objetivo deportivo. A veces lo que más pesa es la llegada que llevabas tiempo imaginando. Otras veces aparece algo más difícil de explicar: la sensación de que debes un resultado a quienes te han acompañado.

Piensas en tu pareja, que ha cambiado planes para que pudieras entrenar; en la familia que viajó contigo; en el entrenador que ha seguido tu preparación; en los amigos del club que estaban pendientes del dorsal. Su apoyo puede haber sido muy importante y agradecerlo tiene sentido. Pero ese apoyo no convierte la marca ni la medalla en una deuda. Conviene comprobar si alguien te está exigiendo ese resultado o si estás interpretando por tu cuenta lo que los demás esperan.

El seguimiento de dorsales y las redes sociales pueden añadir otra preocupación: cómo contar que has abandonado, qué pensarán cuando no aparezca tu tiempo o si tienes que explicárselo a todo el mundo. Puedes hablarlo con quien quieras, esperar a tener más información o reservarte lo ocurrido. No hay un momento obligatorio para contarlo.

Me interesa especialmente la diferencia entre lo que ha ocurrido y lo que empiezas a pensar sobre ti. No terminaste la maratón: eso es un hecho. Pensar que no vales para la distancia, que has defraudado a tu entrenador o que has desperdiciado meses de trabajo son interpretaciones. Pueden parecerte convincentes justo después de parar, pero merece la pena revisarlas, porque influyen en cómo entrenas, cómo cuentas la experiencia y qué objetivo te planteas después.

La identidad deportiva importa. Reconocerte como corredor puede ayudarte a sostener hábitos, compromisos y relaciones importantes. El problema aparece cuando un único resultado termina ocupando todo el espacio desde el que te valoras. Suelo resumirlo así:

Si solo dependes de los resultados, pierdes tu identidad.

¿Hay fases y plazos después de un DNF?

Quizá hayas leído que después de abandonar se atraviesan cuatro fases, cada una con su calendario: unos días de negación, una semana de vergüenza, varias semanas dándole vueltas y, hacia la tercera semana, la aceptación. Incluso hay quien recomienda esperar un número fijo de semanas antes de volver a inscribirse.

Esa idea no viene de la Psicología del Deporte. Es una adaptación del modelo de las cinco fases que la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross describió en 1969 a partir de entrevistas con personas gravemente enfermas que se enfrentaban a su propia muerte: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Con los años, ese esquema se trasladó al duelo por un ser querido y, de ahí, a casi cualquier pérdida: un divorcio, un despido o, ahora, una carrera que no terminaste.

El problema es que ni siquiera en el duelo funciona como guía. La investigación no ha confirmado que las personas atraviesen esas etapas en orden, y especialistas de referencia en duelo han propuesto dejar de utilizarlas, porque pueden hacer sentir que algo va mal a quien no encaja en ellas. Si ese mapa no sirve para orientarse tras la muerte de un ser querido, trasladarlo a una maratón y ponerle plazos de días y semanas aleja todavía más la explicación de la evidencia. Los estudios sobre abandonos en pruebas de resistencia se han centrado en lo que ocurre durante la carrera y tampoco describen fases ni plazos fijos para después.

Lo que sí puede ocurrir es que aparezcan tristeza, vergüenza, culpa, pensamientos que vuelven una y otra vez y, con el tiempo, aceptación, cada persona a su manera. Por ejemplo, una corredora que paró por el calor puede sentir alivio esa misma tarde y frustración dos semanas después, al ver las fotos de la llegada. Otro corredor, que abandonó porque ya no llegaba a su marca, puede apenas sentir tristeza y quedarse meses atrapado en el enfado consigo mismo. Si esperas que tu experiencia siga un guion y no lo sigue, puedes pensar que algo va mal en ti, cuando simplemente lo estás viviendo a tu manera.

Con la siguiente inscripción ocurre lo mismo: no hay un número de semanas válido para todo el mundo. Quien paró por un problema médico necesita primero su valoración sanitaria. Quien paró en el kilómetro 25 sin lesión y se ha recuperado bien quizá pueda plantearse otra carrera antes, según lo que valore su entrenador. La pregunta útil es la que verás más abajo: si estás en condiciones de prepararla y para qué quieres hacerlo ahora.

¿Por qué acabé parando? Una pregunta que necesita contexto

Después de un abandono es habitual buscar el momento exacto en que todo se torció. Los estudios sobre abandonos en pruebas de resistencia, casi todos con corredores de ultra trail, describen otra cosa: una retirada puede irse construyendo durante la carrera.

En uno de ellos, diez corredores que habían abandonado reconstruyeron lo que vivieron, y sus relatos seguían una secuencia parecida: aparecía una molestia, intentaban entender qué significaba, cambiaban la forma de correr, buscaban una solución, se fijaban en otros corredores, valoraban cómo estaban y, al final, decidían parar.

Imagina cómo se vería en una maratón.

km 22En el kilómetro 22 notas el gemelo cargado, piensas que es fatiga normal y acortas la zancada.
km 26En el 26 el ritmo cae y bebes más en el avituallamiento.
km 29En el 29 calculas que no llegas a tu marca y el dolor va a más.
km 31Cuando paras en el 31, la decisión lleva nueve kilómetros formándose.

Otro estudio midió antes de la salida algunas variables psicológicas de 221 corredores, como la intención de terminar o la forma de afrontar las dificultades, y después comprobó quién terminaba. Algunas se asociaban con terminar o abandonar. Pero asociación no es causa. Es como saber que los días de lluvia hay más atascos: ayuda a entender el tráfico, pero no explica por qué llegaste tarde un martes concreto.

Por eso estos trabajos sirven para hacer mejores preguntas, no para dictar un veredicto, y no permiten afirmar que una técnica psicológica te habría hecho terminar. Además, cuando el riesgo aumenta, con mucho calor o con síntomas que no reconoces, retirarse puede ser una decisión deliberada y segura.

Los motivos más frecuentes de un abandono

Los estudios con quienes no terminaron, casi todos en ultras, y los datos de grandes maratones y de triatlones de larga distancia señalan cinco tipos de motivos, que suelen sumarse:

01El estómago. En un ultra de 161 km, las náuseas o los vómitos fueron el motivo principal de casi uno de cada cuatro corredores que no terminaron. En el IRONMAN, los problemas digestivos serios son mucho más frecuentes que en maratón: en un estudio con deportistas de resistencia aparecieron en torno al 31 % de los participantes en IRONMAN, frente al 4 % en maratón.
02El calor y el mal tiempo. En grandes maratones, cuando la temperatura supera la ideal para correr, aumentan las retiradas. En ultras de montaña celebrados en España, el mal tiempo figura entre los motivos principales.
03La fatiga que ya no te deja seguir y las lesiones que aparecen durante la carrera.
04Una enfermedad o un malestar de ese mismo día o que arrastrabas.
05El reloj. El objetivo de marca deja de ser alcanzable o no llegas a un tiempo de corte. En triatlón hay cortes al salir del agua, al terminar la bici y en meta; en la mayoría de pruebas IRONMAN, el límite total es de 17 horas.

En ultras de montaña, además, abandonaron más quienes llegaban a la salida con malas sensaciones y quienes corrían la distancia más larga, y preservar la salud pesó mucho en la decisión. Por eso, más que buscar una causa única, conviene preguntar qué se quería conseguir, qué información había y qué alternativas se valoraron.

Para entender la decisión conviene reconstruir qué sabías durante la carrera, no solo lo que parece evidente cuando miras el reloj después. La fatiga, las molestias y la incertidumbre forman parte del contexto. Juzgar aquella decisión exclusivamente con la información que llegó más tarde puede llevarnos a explicaciones injustas.

Si lo que abandonaste fue un triatlón o un ultra trail

En un triatlón, sea un sprint o un IRONMAN, la retirada puede llegar en el agua, sobre la bici o corriendo, y cada segmento tiene su propio contexto: abandonar en la natación por seguridad no se parece a parar en el kilómetro 30 de la carrera a pie. Si la natación es la parte que más te inquieta, quizá te interese leer sobre el miedo y la ansiedad en aguas abiertas. Además, muchas pruebas tienen tiempos de corte, y entonces no siempre decides tú.

En un ultra, las horas, la noche, el desnivel y los avituallamientos hacen que la decisión de parar se piense durante mucho más tiempo. Precisamente con corredores de ultra trail se han hecho la mayoría de los estudios sobre abandonos que he citado. Las preguntas de este artículo sirven igual: qué ocurrió, qué sabías en ese momento, qué te estás diciendo ahora y qué quieres hacer después.

Revisar lo ocurrido sin convertirlo en un juicio sobre ti

Cuando haya pasado la urgencia del momento y tengas disposición para revisar la carrera, podemos separar tres cosas: hechos, hipótesis y decisiones futuras. Así evitamos que una conclusión apresurada se convierta en la única explicación del abandono.

EJEMPLO HIPOTÉTICO · NO ES UN CASO REAL

Kilómetro 28: el reloj no lo cuenta todo

Hechos: el ritmo de un corredor empieza a caer y finalmente se detiene en el kilómetro 28. Su clasificación registra un DNF. Por sí solos, esos datos no explican por qué paró.

Hipótesis pendientes de comprobar: pudo influir el ritmo de salida, el calor, la preparación específica o un problema físico. También importa saber qué sensaciones tuvo, qué información recibió y qué alternativas valoró. Nada de eso puede darse por cierto sin contrastarlo.

Qué corresponde revisar: si hubo síntomas preocupantes, primero una valoración sanitaria. El entrenador puede analizar la preparación, los ritmos y las condiciones de carrera. Un dietista-nutricionista con experiencia en deporte, cuando sea pertinente, puede revisar los aspectos de su competencia.

Qué podemos trabajar psicológicamente: cómo interpretó las dificultades, cómo tomó la decisión de parar, qué se dice ahora sobre aquel DNF y qué espera conseguir con su próximo objetivo.

Lo que no podemos concluir: que le faltó fortaleza mental. El abandono no es una medida de carácter.

La revisión será útil si nos ayuda a decidir qué necesita evaluación, qué se puede ajustar en el entrenamiento y qué conviene trabajar psicológicamente. También es válido reconocer que todavía faltan datos.

Si hubo un problema médico, de lesión o de alimentación que deba estudiarse, cada profesional debe intervenir en su área. La Psicología del Deporte ayuda a trabajar objetivos, decisiones, motivación, confianza y relación con el rendimiento; no sustituye una evaluación médica ni una valoración nutricional especializada.

Infografía Rookie Soul: qué hacer tras un DNF. Priorizar la salud física, revisar las dificultades de carrera, evitar fases fijas de duelo y distinguir hechos de interpretaciones personales.
Cuatro ideas para revisar un abandono. Algunas dificultades se acumulan y otras aparecen de forma repentina. Ver la infografía ampliada.

¿Cuándo plantearse otra maratón?

Después de abandonar puedes mirar el calendario esa misma tarde. Una nueva carrera puede permitirte aprovechar parte de la preparación y recuperar la ilusión por competir. A veces tiene sentido. Otras veces responde sobre todo a las ganas de que nadie recuerde el abandono anterior.

Antes de inscribirte me parecen importantes dos preguntas distintas: ¿estás en condiciones de preparar otra maratón? y ¿para qué quieres hacerlo ahora? La primera necesita revisar tu estado físico, la recuperación y el plan con los profesionales correspondientes. La segunda tiene que ver con tus objetivos y lo que significa para ti el resultado anterior. No tienen por qué resolverse el mismo día.

Sobre la segunda: quizá quieres completar la distancia, mejorar tu preparación, recuperar el disfrute de correr o seguir entrenando sin fecha de competición durante un tiempo. Todas son posibilidades que merecen evaluarse según tu situación.

La investigación sobre ajuste de objetivos distingue entre dejar de perseguir una meta que ya no es viable, comprometerse con otra y mantener flexibilidad para reorganizar prioridades. Un metaanálisis reciente, con 235 estudios de distintos ámbitos de la vida, indica que ajustar una meta puede ser adaptativo según el contexto. Llevado a la maratón: soltar sería renunciar a la de primavera para recuperarte bien; comprometerte con otra meta, elegir una media maratón para seguir disfrutando de competir; y reorganizar, aplazar la maratón al otoño sin dejar de entrenar. Ninguna opción es mejor por definición.

También puedes decidir que la próxima meta sea una distancia menor, una temporada sin dorsales o un objetivo no relacionado con correr. La continuidad deportiva tiene muchas formas. El momento de volver dependerá de tu recuperación, de las posibles valoraciones sanitarias, de tu contexto de entrenamiento y de las ganas que tengas de construir ese proyecto.

Si decides volver a prepararla, buena parte de lo que cuento en Primera maratón: cómo prepararte psicológicamente sirve también para un segundo intento: elegir qué situaciones entrenar y ensayar tus decisiones antes del día de la carrera.

Si ahora mismo necesitas revisar hacia dónde quieres ir, la Carta de Navegación: Reiniciar tu rumbo es una herramienta de Rookie Soul para ordenar tu situación actual y pensar en la siguiente dirección. Puede ayudarte en esa conversación, sin sustituir la revisión técnica de la carrera.

Qué puede hacer quien te acompaña

La pareja, la familia, los amigos y el entrenador también han podido poner tiempo e ilusión en esa maratón. Es comprensible que quieran saber qué ocurrió, pero puede que el corredor no tenga ganas de explicarlo al bajar del autobús de la organización o al llegar al hotel.

Una primera pregunta puede ser tan sencilla como “¿Cómo estás?”. Después habrá momentos para hablar de la carrera. El entrenador puede interesarse por el estado físico, recoger los datos necesarios y acordar cuándo revisarlos juntos. El corredor también puede agradecer el apoyo recibido y decir que hoy no quiere hablar de parciales, marcas ni próximas inscripciones.

Acompañar un objetivo no da derecho a exigir su resultado. Y quien abandona tampoco tiene por qué compensar el apoyo inscribiéndose inmediatamente en otra maratón. Si aparece esa sensación de deuda, interesa saber qué parte procede de expectativas expresadas y cuál de su propia autoexigencia.

Quitar importancia a lo ocurrido o proponer enseguida otra carrera puede no ayudar, aunque se haga con buena intención. Cuando la retirada estuvo relacionada con la seguridad, todavía tiene menos sentido valorar la decisión como una prueba de valentía.

Cuándo puede ayudarte la Psicología del Deporte

Hay corredores que retoman sus entrenamientos sin grandes dificultades después de abandonar. Otros siguen dando vueltas a aquella carrera o empiezan a tomar decisiones para demostrar que lo ocurrido fue una excepción. Si el DNF afecta a tu confianza, a las ganas de entrenar o a cómo te valoras, podemos trabajarlo de forma específica. Si aparecen dificultades de salud mental persistentes o intensas que desbordan el ámbito del rendimiento deportivo, conviene recurrir a la atención sanitaria adecuada.

Me interesa reconstruir contigo qué ocurrió, qué información tenías cuando tomaste la decisión y qué has empezado a pensar después. También podemos revisar qué papel tienen las expectativas de otras personas, cómo quieres hablar de ello y si el siguiente objetivo responde a tus intereses. Según el caso, trabajaremos atención, confianza, toma de decisiones o flexibilidad de objetivos, y podremos coordinarlo con tu entrenador.

Por qué conviene que sea un psicólogo especializado en deporte

Después de un DNF circulan muchas explicaciones prestadas: fases tomadas del duelo, frases de motivación o consejos de quien sí terminó. Por eso importa quién te acompaña. La Psicología del Deporte tiene formación, investigación y acreditación propias. En España, el Consejo General de la Psicología acredita como Psicólogo Experto en Psicología del Deporte a quien demuestra, entre otros requisitos, al menos 400 horas de formación de posgrado específica, cuatro años de ejercicio en este ámbito y 150 horas de práctica supervisada por otro experto acreditado.

Esa preparación se nota en el trabajo concreto. Un psicólogo especializado sabe lo que significan un corte de tiempo, una pájara en el kilómetro 30 o una temporada entera organizada alrededor de una carrera. Se coordina con tu entrenador y con el equipo sanitario sin invadir su terreno, y distingue cuándo lo que vives pertenece al rendimiento y cuándo conviene una atención clínica. Parte de tu carrera, de tu decisión y de tu siguiente objetivo.

Ese es el trabajo que hago en Rookie Soul. Soy Psicólogo Experto en Psicología del Deporte, con la acreditación nacional del Consejo General de la Psicología, y Entrenador Nacional de Triatlón. También he competido como triatleta age group y soy finisher del IRONMAN 70.3 de Cascais. En 2018 corrí el Maratón de Valencia invitado por la organización, con el dorsal 11111. Y sé lo que es no terminar: fui finisher de la Travesía a Nado del Valle de Iruelas, 5.500 metros en aguas abiertas, en 2014 y 2015, y en 2016 abandoné. Conozco la resistencia desde la consulta y desde dentro.

Reloj GPS de José Ortiz Gordo al terminar la Travesía a Nado del Valle de Iruelas en 2014
Mi reloj al llegar a meta en Iruelas, en 2014. Dos años después, en la misma travesía, abandoné.

Preguntas frecuentes después de abandonar una maratón

¿Qué hacer después de abandonar una maratón?

Primero, atender las necesidades físicas y cualquier señal que requiera atención sanitaria. Después, cuando estés en disposición, revisar lo ocurrido con tu entrenador y separar los datos de las interpretaciones. Plantear otra carrera puede venir más tarde, sin convertirla en una obligación para borrar la anterior.

¿Cuánto se tarda en superar un abandono?

No existe un plazo universal respaldado por los estudios sobre DNF. Algunas personas necesitan analizar lo ocurrido y otras prefieren seguir entrenando sin darle más vueltas. Si lo sucedido continúa afectando a tus entrenamientos o a tu vida cotidiana, interesa conocer qué está pasando en tu caso.

¿Es lo mismo abandonar por lesión que parar porque ya no llego a mi marca?

No. En el primer caso puede ser prioritario evaluar el problema físico y la seguridad; en el segundo, revisar el objetivo de marca, la decisión y lo que significaba completar la prueba. El resultado oficial es el mismo, pero las causas y las necesidades de trabajo pueden ser diferentes.

¿Sirve esto si he abandonado un IRONMAN o un ultra trail?

Sí. Cambian el contexto, como los tres segmentos y los tiempos de corte de un triatlón de larga distancia o las horas de carrera en un ultra, pero las preguntas son las mismas: qué ocurrió, qué información tenías, cómo lo estás interpretando y qué quieres hacer a partir de ahora.

Ya hemos hablado en Rookie Soul de otra experiencia que también deja una preparación sin el desenlace esperado: cuando cancelan una carrera que llevabas meses preparando. Y si parte del problema es sentir que descansar o cambiar de plan equivale a fallar, puede interesarte cuándo adaptar el plan también es entrenar. Son situaciones diferentes, pero comparten preguntas útiles sobre expectativas, identidad y decisiones.

Fuentes y lecturas

  • Antonini Philippe, R., Rochat, N., Vauthier, M. y Hauw, D. (2016). The Story of Withdrawals During an Ultra-Trail Running Race. The Sport Psychologist. DOI.
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José Ortiz Gordo
Psicólogo Experto en Psicología del Deporte · Entrenador Nacional de Triatlón · Rookie Soul