El primer ballot del Maratón Valencia Trinidad Alfonso Zurich ya no es una hipótesis. Para la edición de 2026 se registraron 57.572 personas para optar a 20.755 dorsales. Tras las 15.245 inscripciones del periodo de fidelidad, la organización completó así un cupo total de 36.000 plazas.
Detrás de esas cifras hay un cambio interesante para cualquier corredor popular: puedes querer una carrera, organizar parte de tu temporada alrededor de ella y, aun así, el primer resultado importante no depender de cuánto entrenes.
Antes de empezar a preparar la maratón aparece otra prueba: que te toque o no te toque el dorsal.
Y ahí empieza la parte psicológica que me interesa.
El reto: Conseguir que el valor de tu temporada no dependa de que tu nombre salga o no en un sorteo.
La organización introdujo el ballot para repartir las plazas disponibles después del periodo de fidelidad y evitar la saturación de la plataforma en una prueba con una demanda muy superior a su capacidad. El sorteo se realizó en enero y quienes no obtuvieron dorsal pasaron a una lista de espera.
Consultar condiciones oficiales de inscripción ↗
Cuando quieres correr una maratón, pero todavía no puedes decidir que vas a correrla
Hasta ahora, para muchos corredores el proceso era bastante directo: se abrían inscripciones, conseguías dorsal y empezabas a ordenar la temporada alrededor de una fecha.
Con un ballot aparece un paso intermedio.
Puedes decir: “Quiero correr Valencia”. Pero durante un tiempo todavía no puedes decir: “Voy a correr Valencia”.
La diferencia parece pequeña. No lo es tanto.
Cuando un objetivo importa, solemos empezar a imaginarlo antes de tenerlo asegurado: buscamos alojamiento, pensamos en el plan de entrenamiento, hablamos de la carrera con otras personas, visualizamos la llegada o calculamos qué marca nos gustaría intentar. Todo eso puede ocurrir mientras el dorsal sigue dependiendo de algo que no controlamos.
Por eso conviene separar dos cosas desde el principio:
- Lo que no depende de ti: el resultado del sorteo, el número de plazas o el orden de la lista de espera.
- Lo que sí puedes decidir: cuánto espacio das al objetivo, qué alternativas tendrás si no sale y qué quieres construir durante la temporada más allá de una carrera concreta.
No se trata de fingir que Valencia te da igual. Si te hace ilusión, te hace ilusión.
Se trata de no entregar a un sorteo más poder del que realmente tiene.
Yo también he cruzado esa meta
Mi relación con esta carrera no nace únicamente de observarla desde fuera.

En 2018 participé en una mesa redonda de A Tu Salud, en La Razón, junto a profesionales de la medicina del deporte, cardiología, nutrición y organización deportiva. Hablamos de running, salud y de una pregunta que sigo utilizando muchos años después: ¿para qué quieres correr? Puedes consultar aquella conversación publicada por La Razón.
Ese mismo año corrí el Maratón de Valencia invitado por la organización, con un dorsal que todavía recuerdo: 11111.


La experiencia de cruzar esa meta me ayuda a hablar de esta carrera desde dos sitios distintos: desde la Psicología del Deporte y desde haber estado también al otro lado del dorsal.
Si te tocó dorsal: una oportunidad que no te obliga
Cuando miles de personas quieren una plaza y tú la consigues, puede aparecer un pensamiento muy comprensible:
“Con lo difícil que ha sido conseguir este dorsal, ahora tengo que aprovecharlo.”
El problema no está en valorar la oportunidad. El problema aparece si esa idea empieza a impedirte revisar el objetivo cuando la realidad cambia.
Imagina que dentro de unas semanas el entrenamiento no ha podido tener la continuidad prevista, el trabajo se complica, aparecen responsabilidades familiares o necesitas reajustar expectativas. La pregunta útil no es cuánto costó conseguir la plaza. Es qué decisión tiene sentido con la información que tienes ahora.
Un dorsal no obliga a perseguir una marca concreta. Tampoco convierte cada entrenamiento en un examen.
Y cuando llegue la competición, tener muchas ganas de que salga bien tampoco garantiza que vayas a rendir mejor. Si te interesa profundizar en esa diferencia, en “Entreno bien, pero compito peor” explico qué puede cambiar cuando una habilidad conocida entra en un contexto competitivo en el que el resultado importa.
Si no te tocó: puedes estar frustrado sin convertir el sorteo en un veredicto
Quedarte fuera de una carrera que querías hacer puede fastidiar mucho.
No hace falta rebajarlo con un “no pasa nada”. Sí pasa algo: había una experiencia que querías vivir y no has conseguido la plaza por esa vía.
Lo importante es no añadir al resultado información que el sorteo no contiene.
No conseguir dorsal no dice nada sobre tu capacidad para correr una maratón, sobre tu nivel de compromiso, sobre lo bien que entrenas o sobre si “te lo merecías”. Dice únicamente que no obtuviste una de las plazas adjudicadas por ese procedimiento.
La frustración puede ser real sin necesidad de convertirla en identidad.
Y desde ahí aparece una decisión mucho más útil: ¿qué quieres hacer con la temporada que habías empezado a imaginar?
Plan A y Plan B no rebajan la ambición
Tener una alternativa preparada antes del sorteo no significa que Valencia importe menos.
Significa que estás evitando que toda una temporada dependa de un único evento externo.
Puede ser tan sencillo como esto:
- Plan A: si tengo dorsal, Valencia será mi maratón objetivo y organizaré la preparación alrededor del 6 de diciembre.
- Plan B: si no tengo dorsal, elegiré otra carrera, otra distancia o un objetivo diferente que siga teniendo sentido para mí.
- Objetivos que sobreviven a ambos planes: construir continuidad, aprender a gestionar mejor el ritmo, entrenar la fuerza, cuidar la recuperación, mejorar una habilidad psicológica o simplemente mantener una relación con el deporte que merezca la pena sostener.
Esos objetivos no sustituyen la ilusión por una carrera. Evitan que toda la experiencia quede reducida a conseguir acceso a ella.
La pregunta sigue siendo la misma: ¿para qué quieres correr?
Cuando participé en aquella mesa redonda de 2018, una parte de mi aportación consistía precisamente en devolver la conversación al motivo.
¿Quieres correr para tener un reto? ¿Para compartir una experiencia? ¿Para buscar una marca? ¿Porque Valencia tiene un significado especial para ti? ¿Para qué necesitas un proyecto deportivo que ordene unos meses de entrenamiento?
No hay una respuesta correcta para todo el mundo.
Pero saber cuál es la tuya cambia bastante lo que ocurre después de un ballot.
Si lo que querías era específicamente vivir Valencia, quedarte fuera requiere asumir esa pérdida concreta y decidir qué haces con ella.
Si lo que buscabas era preparar una maratón, el objetivo puede seguir vivo aunque cambie la ciudad.
Si buscabas volver a sentir continuidad en el deporte, quizá el dorsal era un medio y no el objetivo central.
Cuanto más claro está el “para qué”, menos fácil es confundir la carrera con todo el proceso.
Valencia 2026: del sorteo a la salida
La edición de 2026 se celebrará el 6 de diciembre y el reglamento fija un máximo de 36.000 dorsales. A estas alturas de la temporada, para quienes consiguieron plaza la incertidumbre principal ya no es si habrá dorsal: es cómo llegarán a la salida y qué relación van a construir con el objetivo durante los próximos meses. Puedes consultar el reglamento oficial de la edición 2026.
Aquí conviene mantener una frontera importante. La Psicología del Deporte puede ayudar a trabajar expectativas, atención, frustración, presión, motivación, toma de decisiones y relación con el objetivo. No sustituye la valoración médica, el entrenamiento, la fisioterapia, la nutrición ni otros criterios profesionales cuando sean necesarios.
Una maratón sigue siendo una prueba exigente aunque te haya costado mucho conseguir el dorsal.
Precisamente por eso, la mejor forma de “aprovecharlo” no siempre será exigir más. Será tomar buenas decisiones durante el proceso.
Si solo te llevas una idea, que sea esta: un dorsal puede depender del azar. La forma de preparar, interpretar y sostener tu temporada no tiene por qué depender de él.
Si el objetivo empieza a pesar más de lo que ayuda
Preparar una maratón puede ser una experiencia extraordinaria. También puede empezar a ocupar demasiado espacio: presión por cumplir, miedo a “desaprovechar” el dorsal, dificultad para adaptar el plan o sensación de que todo lo que no acerca a la carrera estorba.
¿El objetivo empieza a pesar más de lo que ayuda?
Si estás preparando Valencia u otro reto de resistencia y quieres ordenar cómo estás viviendo el objetivo, puedes escribirme directamente. Empezaremos por entender qué está ocurriendo antes de decidir qué trabajar.
