El ballot de Valencia y qué supone psicológicamente
Una reflexión desde la psicología del deporte a partir de mi experiencia en la Maratón Valencia Trinidad Alfonso
y de una mesa redonda sobre running y salud en el suplemento A Tu Salud de La Razón.
Puedes leer aquella noticia aquí:
“Prepararse para correr evita riesgos para la salud” – La Razón

Hace unos años me invitaron a participar en una mesa redonda organizada por el suplemento
A Tu Salud de La Razón, junto a algunos de los referentes más importantes en medicina
del deporte, cardiología, nutrición y organización de grandes eventos como la Maratón de Valencia.
El objetivo era sencillo de formular, pero complejo de responder:
cómo correr de forma que la carrera sume salud en lugar de quitárnosla.
Desde entonces, muchas de las ideas que compartimos aquel día siguen apareciendo en mi consulta con corredores populares,
triatletas y personas que se están planteando “ponerse a correr” por primera vez.
Ese mismo año, además, tuve la oportunidad de correr la Maratón de Valencia invitado por la organización
como corredor VIP, con un dorsal que no olvidaré: 11111. Al principio pensé que era un error, pero no;
fue una forma muy gráfica de recordarme que detrás de cada dorsal hay una historia concreta, una persona, un proceso.
Vivir la carrera desde dentro reforzó aún más todo lo que estábamos hablando en aquella mesa: una maratón no se improvisa.

En este artículo quiero recoger, con calma, las claves que yo aporté como
psicólogo del deporte y entrenador de triatlón, y conectarlas con el cambio de modelo
de inscripción que llega a Valencia con el ballot.
La fiebre del running… y el problema de improvisar
En la mesa se comentaban datos que ya apuntaban una tendencia clara: el número de personas que salían a correr
en España se había disparado en pocos años, hasta convertirse en uno de los deportes más practicados.
Eso tiene una parte muy positiva: más gente activa, más personas usando el deporte como herramienta de salud,
bienestar y desconexión.
El problema no es correr. El problema es correr sin preparación:
- Personas que pasan del sofá a la media maratón en pocas semanas.
- Inscripciones a carreras largas “por contagio social”, porque amigos o compañeros de trabajo se apuntan.
- Entrenamientos copiados de internet sin adaptación a la edad, la historia clínica o el tiempo real disponible.
Ahí es donde los profesionales empezamos a ver lesiones evitables, sustos cardiovasculares, frustración, abandonos…
y una relación con el deporte que, en lugar de construir, empieza a romper.
La pregunta clave: “¿Para qué quieres correr?”
Cuando dices que quieres correr… ¿para qué quieres hacerlo de verdad?
No es una pregunta filosófica. Es una pregunta práctica.
Las respuestas que escucho suelen ir por aquí:
- “Quiero desconectar del trabajo y despejar la cabeza.”
- “Me apetece sentirme mejor, más sano, bajar algo de peso.”
- “Quiero retarme, probar una media o una maratón.”
- “Necesito demostrarme que puedo después de una mala racha.”
Cada respuesta implica un tipo de preparación diferente:
-
Si tu objetivo principal es salud, desconexión y bienestar, no necesitas el mismo volumen de
entrenamiento ni la misma presión que quien quiere clasificarse para Boston. -
Si lo que buscas es retarte al máximo o superar una historia personal complicada, habrá que trabajar
no solo el plan físico, sino también las expectativas, la gestión de la frustración y el impacto que el reto va a tener
en tu vida familiar y laboral.
Cuando el “para qué” está borroso, es muy fácil meterse en líos: elegir carreras que no tocan, entrenar por encima
de las posibilidades reales o convertir el running en otra fuente más de estrés.
Tres pilares para correr con cabeza
De aquella conversación con médicos, cardiólogos, nutricionistas y organizadores de carrera,
yo me quedaría con tres pilares que hoy sigo utilizando con mis deportistas.
1. Conocer de verdad tu punto de partida
En la mesa se insistió mucho en la importancia de un buen chequeo médico antes de meterse en grandes retos,
especialmente a partir de cierta edad o si hay factores de riesgo.
Desde la psicología del deporte, esto se traduce en algo muy concreto:
no entrenar desde la fantasía, sino desde la realidad.
- Edad, historial de lesiones, situación familiar y laboral.
- Nivel de actividad previo.
- Tiempo real que vas a poder dedicar a entrenar y descansar.
No se trata de asustar, sino de empezar el camino sabiendo desde dónde partes.
2. Un plan de entrenamiento acorde a tu vida
Cuanto más exigente es la carrera (media, maratón, ultra…), más importante es contar con un
entrenador o entrenadora que adapte la carga a tu situación personal.
Un buen plan no solo te dice cuántos kilómetros hacer; te ayuda a:
- Encajar el entrenamiento en tu semana real.
- Ajustar el volumen cuando hay picos de trabajo o problemas familiares.
- Respetar descanso y recuperación, que son parte del rendimiento, no caprichos.
Cuando planificamos así, los riesgos se diluyen. Cuando improvisamos con planes genéricos descargados de internet,
se multiplican.
3. Objetivos realistas y alineados
No todos los momentos vitales son iguales. Una maratón puede ser una gran idea… o una bomba de relojería.
-
Si estás en un periodo de mucho desgaste laboral o emocional, quizá tenga más sentido una carrera más corta
y un objetivo centrado en disfrutar. -
Si atraviesas un momento estable y cuentas con apoyo en casa, quizá sea un buen momento para un reto grande,
trabajado con tiempo.
Lo importante es que el objetivo esté alineado con tu vida personal y profesional, no que se convierta en
una fuente más de conflicto.
Correr no solo cuida el cuerpo: también la cabeza
En la mesa los médicos hablaron de la lista casi interminable de beneficios físicos del ejercicio:
sistema cardiovascular, metabolismo, aparato locomotor, prevención y manejo de enfermedades crónicas…
A mí me tocó hablar de lo que el deporte hace por la cabeza, que a veces damos por hecho:
- Da una razón motivacional para levantarse del sofá.
- Regala tiempo propio de calidad, lejos de pantallas y obligaciones.
- Mejora el sueño y la capacidad de concentración.
- Facilita la socialización: grupos de running, quedadas, nuevas amistades.
- Refuerza la autoimagen: empiezas a verte como alguien capaz, constante, que se cuida.
Cuando las cosas se hacen bien, el deporte te acerca a tu “yo más brillante”, no por los tiempos en carrera,
sino por la versión de ti mismo que ves cada día en el espejo.

¿Y las grandes distancias? ¿Son peligrosas?
En la mesa también se habló de las grandes pruebas: maratón, carreras de larga distancia…
La conclusión fue clara: no se trata de demonizar la distancia, sino de respetarla.
Cualquier persona puede plantearse un gran reto si:
- sabe desde dónde parte,
- se hace las pruebas médicas adecuadas,
- dispone de tiempo razonable para prepararse,
- y cuenta con un plan y un acompañamiento profesional.
El problema no es la maratón, sino la maratón convertida en gesto impulsivo,
en decisión tomada en una noche de euforia sin mirar el calendario, la vida real ni la salud.
Actualización 2026: el “ballot” de Valencia y qué supone psicológicamente
A partir de 2026, la Maratón Valencia Trinidad Alfonso Zurich da un paso más en su evolución:
la mayoría de dorsales se asignan mediante un sistema de sorteo, el famoso ballot,
siguiendo el modelo de grandes maratones internacionales.
¿Cómo funciona, de forma sencilla?
-
Primero hay una fase de fidelidad de cuatro días, en la que los corredores inscritos en 2025 pueden
asegurar su dorsal para 2026 sin pasar por sorteo. -
Después se abre un plazo de registro al ballot (sorteo) para el resto de plazas, hasta completar
un cupo aproximado de 36.000 dorsales. -
Apuntarse al sorteo es gratuito (o con una pequeña preautorización reembolsable), pero si resultas agraciado debes
formalizar y pagar la inscripción al precio oficial.
Más allá del cambio técnico, este modelo tiene implicaciones psicológicas muy interesantes.
1. De “yo decido correr” a “si me toca, corro”
Hasta ahora, para muchos corredores Valencia era:
“Entro el día que abren inscripciones, pago y ya está: tengo dorsal.”
Con el ballot aparece un matiz nuevo:
“Quiero correr Valencia, pero primero tengo que ver si me toca.”
Eso cambia el tipo de vínculo con la prueba:
- Se percibe como algo más exclusivo y deseado.
- Aumenta la sensación de “privilegio” cuando te toca dorsal.
- Pero también puede aumentar la frustración y la sensación de “injusticia” cuando no te toca.
Aquí la clave psicológica es clara:
el valor de tu temporada no puede depender de un solo sorteo.
2. Cómo gestionar la incertidumbre del sorteo
Desde la psicología del deporte, hay varias estrategias que pueden ayudar:
-
Plan A y plan B.
Plan A: “Si me toca Valencia, organizo la temporada así”.
Plan B: “Si no me toca, esta será mi carrera objetivo (otra maratón u otra distancia)”. -
Objetivos de proceso, no solo de dorsal.
Plantear objetivos ligados al entrenamiento, a la constancia, a la mejora de hábitos (sueño, alimentación, fuerza…),
independientemente del resultado del sorteo. -
Normalizar la frustración.
Es razonable enfadarse o entristecerse si no te toca. Lo que no ayuda es convertirlo en un mensaje de identidad:
“no valgo”, “nunca tengo suerte”, “no merece la pena”. -
Mirar más allá de la marca.
El running no se acaba en las grandes majors; hay muchas carreras con menos presión, menos ruido y más margen
para disfrutar del camino.
3. Qué significa este cambio para el “runner popular”
Que una maratón como Valencia pase a sistema de ballot nos dice varias cosas sobre el momento que vive el running:
-
La demanda ha crecido tanto que el modelo “primero que paga, primero que entra” empieza a ser poco sostenible
y genera saturación de plataformas y enfado en quien se queda fuera. -
El sorteo intenta ser una forma más equitativa de repartir dorsales, pero introduce una variable de azar
que hay que aprender a gestionar emocionalmente. -
Obliga a muchos corredores a revisar su relación con la maratón:
¿corres solo por la medalla de una ciudad concreta o hay algo más profundo que quieres construir con el deporte?
Un mensaje final
Aquel año en el que me senté en la mesa de La Razón y corrí Valencia con el dorsal 11111 no sabía que,
unos años después, la misma carrera iba a convertirse en un ejemplo claro de cómo el running popular se está
transformando.
Lo que no ha cambiado es el fondo:
- El deporte puede ser una herramienta poderosísima de salud y crecimiento personal.
-
Pero solo lo es si se vive con cabeza, con acompañamiento profesional y con objetivos claros, no guiados solo por
la prisa, la moda o el azar de un sorteo.
Si te estás planteando un reto de running, una transición hacia el triatlón o simplemente quieres correr de forma
más segura y disfrutando más del proceso, esta es la mirada desde la que trabajo cada día en consulta y en los
entrenamientos.
Correr puede ser una de las mejores decisiones que tomes por tu salud.
La clave está en cómo, para qué… y ahora también en
cómo gestionas lo que no depende de ti.
