Redes sociales en el deporte: motivación, presión y rendimiento

PSICOLOGÍA DEL DEPORTE · ENTORNO DIGITAL, MOTIVACIÓN Y COMPETICIÓN

Terminas una sesión de carrera a pie. Has seguido el plan, las sensaciones son buenas y te vas a casa satisfecho. Después abres Strava: un compañero ha corrido bastante más rápido y otro acumula muchos más kilómetros esta semana. El entrenamiento que acabas de hacer no ha cambiado, pero quizá tu manera de valorarlo sí.

El entrenamiento sigue siendo el mismo, aunque cambie nuestra referencia al mirar las redes.

A casi todos nos pasa algo parecido cuando sabemos que alguien nos mira. En Psicología Social se estudia desde hace décadas cómo cambia lo que hacemos en presencia de otras personas, y el efecto aparece incluso en tareas muy sencillas. Sergio Chaigneau y su equipo lo comprobaron con 96 escolares chilenos: decían menos palabras en una prueba de fluidez verbal cuando había alguien observando.

Las redes añaden algo más, porque somos nosotros quienes elegimos qué enseñar. Subimos la tirada que salió bien, la foto de meta o el vídeo del mejor gol, y esperamos que guste. En Psicología lo llamamos deseabilidad social: buscar la aprobación de quien nos mira. Es algo muy humano. Conviene vigilarlo cuando empieza a decidir por nosotros, por ejemplo cuando dejamos de subir una sesión porque nos da vergüenza o apretamos el ritmo pensando en cómo va a quedar después.

La pregunta que más me ayuda a ordenar todo esto es otra: ¿qué haces de otra manera después de mirar las redes?

¿Cómo influyen las redes sociales en la motivación deportiva?

Las redes también suman, y mucho. A quien empieza a correr le viene bien seguir a gente que prepara sus primeros diez kilómetros, descubrir un club cerca de casa o encontrar con quién salir los domingos. Durante una lesión, seguir en contacto con el grupo ayuda a sentirse parte de él.

Los kudos, esos «me gusta» de Strava, también cuentan. Rob Franken y su equipo siguieron durante un año a 329 corredores y observaron que quienes recibían más kudos corrían más y salían más a menudo. Además, sus hábitos se iban pareciendo a los de sus contactos. En ese grupo, era más frecuente acercarse a los hábitos de quienes corrían menos que a los de quienes más entrenaban.

Llevado al día a día, merece la pena fijarte en cómo te influye tu grupeta. Busca gente que te anime a ser constante, valore una sesión suave y respete tus días de descanso. Compañeros con los que puedas hablar de cómo estás y de lo que necesitas trabajar. Lo que compartís puede ayudarte a sostener una preparación que tenga sentido para ti.

Además, no todas las personas que te ven en redes cumplen la misma función. Unas solo miran tus publicaciones, otras comentan y otras comparten contigo entrenamientos o retos. Puedes tener cientos de seguidores y encontrar la ayuda de verdad en dos compañeros con los que hablas de tu preparación.

Cada plataforma facilita algo distinto: Strava enseña los entrenamientos de los demás, Garmin Connect permite retar a tus contactos, Zwift te deja rodar y competir con gente de tu nivel de potencia e Instagram da más espacio a la imagen y al relato.

De ahí sale una de las ideas que más me gustan: buscar tu grupeta también en redes. Gente con objetivos y niveles parecidos a los tuyos, con la que compartir información, reconocer avances y retaros de verdad. Bien elegida, es una palanca de mejora muy potente.

Infografía sobre el apoyo entre corredores: compartir objetivos y entrenamientos, y la relación entre kudos en Strava y frecuencia de carrera.
Los ánimos de la grupeta

Strava y la comparación entre deportistas: por qué importa el contexto

Estás preparando tu primer triatlón olímpico. Te toca una sesión suave de bici y ves que alguien ha hecho 180 kilómetros. Seguramente prepara un Ironman, con otro objetivo, otra experiencia y otra carga. Su salida tiene sentido para él; para ti, el buen entrenamiento era el que tenías en el plan.

En una publicación vemos la distancia, el ritmo y quizá una foto. No sabemos qué tenía previsto esa persona, cómo llegaba de cansada ni cuánto necesita recuperar. Sin ese contexto, es fácil empezar a dudar de una sesión que estaba bien planteada.

Infografía sobre cómo valorar una sesión según el objetivo previsto, las sensaciones y el momento de la temporada.
El valor de cada sesión

Kolnes y Øvretveit preguntaron en 2026 a 225 corredores de club noruegos cómo usaban Strava. Muchos lo valoraban para organizarse, ver su progreso y seguir en contacto con el grupo. También contaron presión y comparación, sobre todo en lesiones o en rachas malas: uno llegó a desconectarse de la aplicación durante una lesión larga para no sentirse peor. Y quienes habían borrado alguna actividad por parecerles demasiado lenta eran los que más se preocupaban por no quedar por debajo de los demás.

Lo veo a menudo en deportistas: les da vergüenza subir una actividad porque los demás van más rápido. La sesión podía ser perfecta para el objetivo del día; lo que pesaba era imaginar cómo quedaría al lado de las otras.

¿Qué sesiones has cambiado después de ver lo que había hecho otra persona? A veces descubres una buena idea y la hablas con tu entrenador. Otras, añades kilómetros o aprietas el día que tocaba recuperar. Y también merece respeto quien sale a dar un paseo en bici, hace treinta kilómetros y termina con un pincho de tortilla con los amigos: igual ha hecho exactamente lo que quería.

Instagram, TikTok y la imagen del deportista: qué mostramos y qué vemos

Las redes enseñan solo una parte de lo que hacemos. Subimos la carrera, la marca, la foto del podio o el vídeo corto en Instagram o TikTok del mejor entrenamiento de la semana. Los días de técnica, las sesiones lentas y los descansos casi nunca salen. Cuando comparamos nuestro día a día con los mejores momentos de otra persona, estamos comparando cosas distintas.

Hayley Russell y su equipo entrevistaron en 2026 a 19 corredoras de competición de Canadá y Estados Unidos, entre ellas profesionales y atletas clasificadas para las pruebas de selección olímpica. Contaron cosas muy reconocibles: ocultar las pulsaciones cuando parecían demasiado altas para un rodaje suave, separar el calentamiento de la serie para no parecer lentas o aclarar en el pie de foto que una salida tranquila era porque iban con los perros. Hasta las mejores cuidaban mucho la imagen que daban como corredoras.

Todos lo hemos hecho alguna vez. Subes la Morcuera en bici, disfrutas de la subida, la cuentas y, cuando te vienes arriba escribiendo, casi parece que has inaugurado el puerto. Tiene su gracia. Merece atención cuando empezamos a necesitar que cada salida parezca una hazaña para quedarnos satisfechos con ella.

En los comentarios pasa algo parecido. A veces cambiamos likes por likes y felicitamos cualquier entrenamiento casi por compromiso. Alegrarte por alguien está muy bien; un buen compañero, además, te pregunta cómo estás y qué buscabas en esa sesión.

Ves la foto de otro deportista y acabas comparando su cuerpo con el tuyo. A veces cierras la aplicación sintiéndote peor que cuando entraste. Una revisión de once estudios encontró que compararse por la apariencia y mirar publicaciones sin participar se relacionaban con más malestar en deportistas. También recogió experiencias de apoyo y compañía. Los estudios no permiten saber con certeza si las redes provocaban ese malestar o si quienes ya se sentían peor las utilizaban de otra manera.

En la práctica, además del tiempo que pasas en redes, fíjate en cómo te quedas al cerrar la aplicación. ¿Te llevas una idea útil, ganas de compartir o más preocupación por tu cuerpo y tu rendimiento? Esa respuesta puede ayudarte a elegir qué cuentas seguir, cuáles silenciar y qué conversaciones te vendría bien tener con alguien de confianza.

¿Pueden afectar las redes sociales al rendimiento deportivo?

Antes de una competición importante, el móvil puede convertirse en otra fuente de presión: pronósticos, resultados de rivales, comentarios sobre tus opciones o mensajes que no esperabas. Algunos ayudan. Si pasas la hora previa pendiente de lo que dicen otros, merece la pena preguntarte si eso es lo que necesitas para competir bien.

Después de una derrota ocurre algo parecido: llegan mensajes de apoyo que reconfortan y críticas que aparecen antes de que hayas podido analizar el partido con tu entrenador.

El Comité Olímpico Internacional también lo tiene en cuenta. Su consenso de 2026 sobre salud mental en deportistas de élite dedica un apartado a las redes sociales como parte del entorno que influye en cómo están los deportistas.

En estas situaciones me gusta concretar con el deportista tres cosas: qué información le viene bien consultar, a qué hora y de quién. Hay comentarios que pueden esperar a que termine la competición, cuando ya ha recuperado y tiene más contexto. Y una norma acordada con el equipo funciona mejor que decidir sobre la marcha en el momento de más exposición.

Redes sociales en el deporte base: familias y entrenadores

En deporte base, una jugadora puede ver el vídeo con las mejores acciones de una compañera y compararlo con su propio partido, sin pensar que nadie ha subido los lanzamientos fallados ni los balones perdidos. En la misma red también puede descubrir un club, aprender una habilidad o sentirse acompañada. Lo útil es saber qué está viendo y cómo le sienta.

Camille Tooth y su equipo preguntaron en 2026 a 912 deportistas de 12 a 24 años, sobre todo de Luxemburgo y Francia. Más de la mitad había recibido en redes apoyo útil para su carrera deportiva. Casi dos de cada tres sentían que las redes interferían con su entrenamiento o su recuperación, pero menos de la mitad tenía alguna estrategia para manejarlo. Casi tres de cada diez notaban presión por mantener una imagen, más las chicas y los mayores de 18. Y de quienes habían sufrido acoso online, solo un tercio pidió ayuda, casi siempre a amigos o familia; muy pocos se lo contaron a su entrenador.

Infografía sobre compartir experiencias del entrenamiento y recibir apoyo en redes sociales entre jóvenes deportistas.
Compartir cómo nos va en el deporte

Esos datos dan pistas claras para casa y para el club. En casa ayuda preguntar qué cuentas sigue, qué le gusta de ellas y si alguna publicación le ha hecho sentirse peor con su rendimiento o con su cuerpo. Salen conversaciones que no aparecen cuando solo hablamos del tiempo de pantalla.

El entrenador puede explicar por qué el entrenamiento de ese día tenía sentido aunque no luzca en una publicación, y fijar criterios claros sobre fotos de menores, consentimiento y uso del grupo de WhatsApp del equipo. También ayuda que el equipo sepa que puede contarle lo que pasa en redes.

Cuando hay amenazas, hostigamiento o mensajes discriminatorios, toca proteger al deportista y usar los cauces de comunicación o denuncia que correspondan. Ningún deportista, y menos un menor, tiene que gestionar solo una situación de acoso.

Cómo gestionar las redes sociales en el deporte

Antes de abrir una aplicación ayuda saber para qué entras: buscar un recorrido, felicitar a un compañero, revisar una sesión o mirar la inscripción de una carrera. Con el motivo claro es más fácil darte cuenta de cuándo te has quedado mirando cosas que no te aportan nada.

Después están las referencias. Por un lado, tu grupeta: la gente que comparte contigo preparación y con la que puedes hablar de ritmos, sensaciones y objetivos. Por otro, tus referentes: deportistas que están donde te gustaría llegar algún día. Puedes admirar a alguien que prepara un Ironman y aprender de cómo lo hace sin convertir sus salidas de 180 kilómetros en tu plan del fin de semana. Si quieres llegar hasta ahí, el camino lo diseñas con tu entrenador.

También sirve fijarte en cómo te quedas al cerrar la aplicación. Hay días en los que una publicación te da una buena idea y otros en los que acabas pendiente de tu aspecto, de una marca o de lo que pensarán los demás. La señal importante es que esa comparación empiece a cambiar decisiones que ya tenías bien pensadas.

A partir de ahí hay pasos sencillos: dejar de seguir cuentas que te arrastran a compararte, quitar notificaciones o acordar con tu entrenador que los cambios de carga no se deciden mirando Strava. Si las redes afectan de forma persistente a tu descanso, a tus relaciones o a las ganas de entrenar, es buen momento para pedir ayuda profesional.

Tres aspectos de las redes en la preparación: motivo de uso, objetivo de otros deportistas y valoración de las sesiones con el entrenador.
Las redes en nuestra preparación

Al final, miramos la vida deportiva de los demás a través de un montón de ventanitas: un entrenamiento, un dorsal, una foto de meta. Lo que hay detrás casi nunca se ve, y a los demás les pasa lo mismo cuando nos miran a nosotros.

La próxima vez que termines una sesión, puedes empezar por lo que buscabas trabajar y cómo ha salido. Strava puede esperar un rato.

Fuentes científicas y lecturas relacionadas

José Ortiz Gordo · Psicólogo del Deporte

Psicólogo colegiado en el COP Madrid y acreditado como Psicólogo Experto en Psicología del Deporte. Entrenador Nacional de Triatlón. Trabajo con deportistas, entrenadores y organizaciones, presencialmente en Las Tablas (Madrid) y online. Mi trayectoria y formación.