Cómo mejorar la cohesión en un equipo deportivo: objetivos, roles y hábitos compartidos

PERTENECER · EQUIPOS DEPORTIVOS

Domingo por la tarde. El equipo de baloncesto de Carla ha vuelto a perder y, después del partido, empiezan los mensajes en el grupo de WhatsApp. Irene escribe que algunas nunca vuelven corriendo a defender. No pone nombres, pero Carla lee el mensaje y sabe que va por ella. Otra compañera añade una queja contra la pívot por los rebotes que se han escapado.

Entonces interviene Sofía. Recuerda que ese día han fallado todas y pide que no señalen a nadie. Marina reconoce que ella también ha perdido varios balones. Carla no escribe nada, pero siente alivio: alguien ha parado la conversación.

Es una escena basada en una situación real, con nombres y detalles cambiados. Permite mirar algo que el marcador deja fuera: qué hacen las personas con su equipo cuando el partido termina mal.

Imagina que entrenas a ese equipo y el lunes llegas al pabellón sabiendo lo que se escribió el domingo. Ese chat te da información valiosa: te cuenta qué hace el grupo cuando algo sale mal.

Quizá, como entrenador, reconoces situaciones parecidas. El grupo se lleva bien, pero en un entrenamiento difícil cada uno empieza a ir por su lado. O hay buena disposición y, aun así, cuesta entender qué persigue el equipo y cómo puede contribuir cada persona.

Si te preguntas cómo mejorar la cohesión de un equipo deportivo, propongo empezar por tres conversaciones: qué perseguimos juntos, qué le toca a cada persona y cómo lo llevamos al entrenamiento de cada semana.

Una pausa en el entrenamiento para hablar de cómo estamos trabajando juntos.

Qué significa la cohesión en un equipo deportivo

La cohesión se refiere a la unión del grupo en torno a sus objetivos y a los vínculos entre sus integrantes. En Psicología del Deporte se ha estudiado distinguiendo la cohesión de tarea y la cohesión social.

La primera permite preguntarnos hasta qué punto nos sentimos unidos en el trabajo deportivo que compartimos. La segunda mira los vínculos personales y la atracción por formar parte del grupo.

Esa distinción ayuda a entender que un equipo puede tener muy buen ambiente y dificultades para sostener un objetivo común. También puede trabajar unido deportivamente aunque sus integrantes tengan amistades y planes diferentes fuera del club.

Para comprender qué está pasando conviene mirar ambas cosas. La simpatía entre compañeros aporta información, igual que la forma de vivir el proyecto deportivo. La coordinación añade otra pregunta: cómo encajan nuestras acciones cuando tenemos que jugar juntos.

La investigación encuentra una asociación positiva entre cohesión y rendimiento. Eso no permite garantizar victorias al trabajar la unión del equipo. El rival, la preparación, las lesiones y las decisiones del juego siguen formando parte de lo que ocurre.

Además del rendimiento, la unión del grupo importa a las personas: en deportistas, sentirse apoyados por su entorno se asocia con más bienestar. Lo explico en Beneficios psicológicos del deporte.

La pregunta útil para empezar podría ser: ¿en qué situaciones nos cuesta actuar como equipo y qué está pasando ahí?


Infografía de Rookie Soul sobre cohesión en los equipos deportivos
Infografía Rookie Soul · Cohesión de equipos deportivos. Puedes abrirla para verla a mayor tamaño.

Si ya tenéis identificada una situación que se repite, podemos explorar qué trabajo encajaría con vuestro equipo o cuerpo técnico.

Qué objetivo estamos compartiendo realmente

“Queremos ganar” expresa una aspiración. Para orientar el entrenamiento necesitamos concretar qué queremos hacer mejor juntos y qué supone para cada persona.

Por ejemplo, en un equipo de baloncesto podríamos plantearnos cómo volver a defender después de una pérdida. El entrenador puede explicar qué respuesta busca y abrir una conversación sobre lo que está ocurriendo: quién presiona el balón, quién protege la canasta y cómo se avisan entre compañeros.

Sabremos que el objetivo se ha entendido cuando quienes lo llevan al juego pueden explicarlo con sus palabras y saben qué les toca aportar.

También merece atención lo que persigue cada deportista. Alguien quiere consolidarse en la rotación; otra persona está volviendo de una lesión; quien acaba de llegar intenta entender cómo se trabaja aquí. Esas aspiraciones forman parte del equipo. Podemos hablar de cómo encajan esas aspiraciones con el objetivo colectivo y qué expectativas necesitan ajustarse.

Hay investigación específica sobre este trabajo. En un estudio con ocho equipos escolares de baloncesto femenino, los equipos asignados a un programa de objetivos colectivos terminaron la temporada con una mayor percepción de cohesión que el grupo de comparación. Es un resultado de ese contexto concreto, y nos da una pista útil para empezar.

Una primera propuesta sería elegir un objetivo de trabajo que el grupo pueda reconocer en el entrenamiento. Después, escuchar cómo lo entiende cada persona. Las diferencias entre esas respuestas pueden indicar qué necesitamos explicar o acordar mejor.

Qué necesita entender cada persona sobre su rol

Un deportista puede conocer su posición y seguir teniendo dudas sobre lo que el entrenador espera de él.

“Necesito que aportes más” deja mucho por interpretar. Podemos precisar en qué momentos necesitamos su aportación, qué conducta buscamos y cómo revisaremos lo que está haciendo.

En baloncesto, por ejemplo: “Cuando entres, vamos a pedirte que avises de los bloqueos que veas llegar. Lo practicaremos en este ejercicio y después podremos comentar qué has entendido y qué te está costando”.

Así podemos hablar de una tarea concreta. El deportista puede preguntar y el entrenador dispone de algo más concreto que una valoración general de su actitud.

Un estudio en baloncesto encontró que una mayor ambigüedad sobre el alcance de las responsabilidades se relacionaba con menor cohesión de tarea. Esa asociación invita a prestar atención a la claridad del rol; por sí sola no demuestra que una explicación del entrenador produzca una mejora en la cohesión.

En la práctica, propongo revisar qué entiende cada persona que le corresponde hacer, qué criterios está utilizando el cuerpo técnico y cuándo pueden volver a hablarlo. Comprender el rol puede convivir con el desacuerdo o con el deseo de tener otro.

El entrenador también tiene una responsabilidad ahí. Si reconoce el esfuerzo en público, pero sus decisiones parecen seguir criterios que nunca explica, queda una conversación pendiente.

En el artículo sobre confianza entre entrenador, equipo y familias desarrollo esa relación entre lo que se comunica y lo que después se hace.

Entrenador conversando con varios jugadores jóvenes durante un entrenamientoPara seguir leyendoConfianza entre entrenador, equipo y familias

Cómo trabajamos juntos durante la semana

Una actividad fuera del entrenamiento puede dar ocasión para conocerse y compartir tiempo. Para valorar su utilidad conviene observar qué ocurre después, cuando volvemos al trabajo deportivo.

Las intervenciones de construcción de equipo han mostrado mejoras medias en cohesión, aunque los estudios presentan resultados muy diferentes y limitaciones metodológicas importantes. La evidencia no establece una actividad ni una duración que funcionen para todos.

Por eso prefiero partir de situaciones cotidianas. Aquí tienes dos, imaginadas a partir de lo que suele ocurrir en un entrenamiento.

En el primero, un jugador pierde el balón. Un compañero protesta, otro se queda mirando y la siguiente acción encuentra al equipo descolocado.

Podemos revisar el problema de juego: dónde faltaba una ayuda, qué opción de pase había o cómo debían reaccionar tras la pérdida. También podemos hablar de la respuesta entre compañeros. ¿Qué indicación habría sido útil en ese momento? ¿Quién tenía que actuar y qué necesitaba de los demás?

A partir de esa conversación, el cuerpo técnico puede preparar una situación de entrenamiento en la que practicar esa respuesta. Después tendremos algo que observar: si aparece la ayuda acordada, si el aviso llega a tiempo o si seguimos haciendo lo mismo.

En el segundo ejemplo, llega una persona nueva. Le explicamos el horario y la equipación, pero damos por sabido cómo se organiza el grupo. Todavía desconoce algunas consignas y se coloca donde puede cuando toca formar parejas.

Podemos preparar mejor esa incorporación. Una persona puede acompañarla al principio, el entrenador puede explicar los acuerdos que suelen darse por supuestos y, tras los primeros entrenamientos, podemos preguntarle qué sigue necesitando entender. Conviene observar también si está participando con compañeros distintos o si su entrada en el grupo se está quedando a medias.

Estas situaciones hablan de procesos de trabajo e inclusión. Nos dan información sobre cómo funciona el equipo, aunque ninguna conducta aislada permite medir toda su cohesión.

La intervención de Sofía en la historia del WhatsApp abre otra posibilidad: reconocer las aportaciones cotidianas de quienes ayudan al grupo. En Rookie Soul hablamos de Jugador Imán para mirar esas conductas, también cuando aparecen en personas que juegan poco o tienen menos visibilidad.

Visual de Rookie Soul sobre fiabilidad, feedback y aportación al equipoPara seguir leyendoJugador Imán: aportar al equipo desde cualquier rol

Si los comentarios humillantes se repiten o alguien está siendo apartado, corresponde intervenir desde las responsabilidades y los canales de protección del club. Esa situación necesita una respuesta específica.

Una mejora que podamos observar y revisar

Podemos empezar con una situación que se repita y un cambio concreto que queramos probar.

Supongamos que hemos elegido la respuesta después de perder el balón. Antes de introducir un acuerdo, merece la pena observar algunas ocasiones y escuchar qué están viendo el entrenador y los deportistas. Quizá quien parece desentenderse tiene dudas sobre su tarea. Quizá la indicación acordada resulta difícil de utilizar mientras se juega.

Con esa información podemos decidir qué respuesta vamos a practicar, qué le corresponde a cada persona y en qué entrenamiento podremos hacerlo. El grupo debería entender el acuerdo y tener espacio para plantear dudas.

La revisión puede incorporarse al cierre de un entrenamiento o hacerse al final de la semana, según la agenda del equipo. Podemos recuperar una situación concreta: “Aquí sí apareció la ayuda; en esta otra llegamos tarde. ¿Qué cambió?”.

También interesa escuchar cómo lo han vivido quienes participaron. Haber cumplido una consigna y sentirse parte del equipo aportan información diferente.

Cuando algo sale distinto de lo previsto, toca averiguar qué necesitamos aprender antes de repetir la misma indicación más fuerte.

Para ordenar esa primera mirada, la Rookie Tool Mapa de mi equipo ofrece al entrenador un espacio donde revisar personas, roles, criterios y puntos que necesitan atención. Mi contrato de conducta permite al deportista concretar cómo quiere comportarse; su uso debe conservar el carácter personal y voluntario. Mi Plan Semanal de Liderazgo ayuda a organizar acciones y revisar lo que ha ocurrido.

Son recursos de reflexión y aplicación vinculados a Cuando la vida te sienta. No los presento como instrumentos validados para medir cohesión ni como garantía de cambio.

Podéis conocerlos en el espacio de Rookie Tools del libro. El acceso individual a las herramientas acompaña al libro; quienes ya lo tenéis disponéis de la entrada para lectores.

Portada del libro Cuando la vida te sienta, de José Ortiz GordoRookie Tools · Cuando la vida te sientaMapa de mi equipoRevisar personas, roles, criterios y puntos que necesitan atención.Conocer las herramientas del libro

Qué podemos trabajar con el equipo y el cuerpo técnico

Puede que reconozcáis la necesidad y os cueste convertirla en un trabajo que tenga continuidad. O que existan diferencias entre el cuerpo técnico sobre cómo gestionar una situación. También podemos trabajar antes de que aparezca una dificultad, por ejemplo al preparar una temporada o una incorporación importante.

En Rookie Soul desarrollo intervenciones de Psicología del Deporte, formación y procesos de coaching de equipos adaptados al contexto deportivo.

Según la necesidad, podemos trabajar con el entrenador y el cuerpo técnico para revisar la comunicación, los roles y los criterios que están utilizando. El trabajo con el equipo puede centrarse en comprender el objetivo compartido, aclarar responsabilidades y llevar los acuerdos a situaciones de entrenamiento. Una formación para técnicos permite abordar estas cuestiones desde situaciones de su práctica.

El encuadre importa. Antes de proponer sesiones o actividades, necesitamos conocer el equipo, qué está ocurriendo y qué queréis desarrollar. A partir de ahí podemos acordar quién participa, cómo se integra el trabajo en vuestra agenda y qué vamos a revisar para valorar su utilidad.

En la página de Psicología del Deporte de Rookie Soul podéis conocer mi forma de trabajar. La atención presencial está en Las Tablas, Madrid, y también trabajo online; el formato de cada intervención se acuerda según su objetivo y contexto.

Si queréis, podéis contarme qué equipo tenéis, en qué momento de la temporada estáis y qué os gustaría mejorar. Esa primera conversación nos permitirá valorar si puedo ayudaros y qué propuesta tendría sentido.

Fuentes y referencias

  • Eys, M. A., y Carron, A. V. (2001). Role Ambiguity, Task Cohesion, and Task Self-Efficacy. Small Group Research, 32(3), 356–373. DOI.
  • Filho, E., Dobersek, U., Gershgoren, L., Becker, B., y Tenenbaum, G. (2014). The cohesion–performance relationship in sport: a 10-year retrospective meta-analysis. Sport Sciences for Health, 10, 165–177. DOI.
  • Senécal, J., Loughead, T. M., y Bloom, G. A. (2008). A season-long team-building intervention: Examining the effect of team goal setting on cohesion. Journal of Sport & Exercise Psychology, 30(2), 186–199. DOI.
  • Kwon, S. H. (2024). Analyzing the impact of team-building interventions on team cohesion in sports teams: a meta-analysis study. Frontiers in Psychology, 15, 1353944. Texto completo.
  • Habeeb, C. M., Stephen, S. A., y Coffee, P. (2026). Cohesion at 40: A commentary on (re)conceptualizing cohesion through identity, interdependence, and teamwork in sport and exercise. Psychology of Sport and Exercise, 82, 103024. DOI.

José Ortiz Gordo

Psicólogo Experto en Psicología del Deporte · Rookie Soul