Cómo gestionar la incertidumbre cuando todavía no sabes qué va a pasar

SOSTENER · RENDIMIENTO

Hay momentos en los que has hecho tu parte y, aun así, todavía falta una respuesta.

Has terminado una competición y esperas una clasificación, una selección o una decisión del entrenador. Has hecho un examen y la nota tardará semanas. Has enviado una propuesta, has tenido una conversación importante o estás esperando una respuesta que puede cambiar tus próximos meses.

Y mientras tanto, la cabeza intenta adelantarse.

Repasas lo que ocurrió. Buscas una pista nueva. Imaginas qué pasaría si sale bien y qué harías si sale mal. Vuelves a mirar el correo, la clasificación, el teléfono o esa web que hace veinte minutos seguía exactamente igual.

La incertidumbre aparece precisamente ahí: hay algo importante para ti y todavía no dispones de toda la información para saber cómo terminará.

En mi trabajo esta situación aparece mucho más de lo que parece. Cambia el escenario —deporte, oposiciones, trabajo, decisiones personales—, pero la pregunta se parece bastante:

¿Qué hago mientras todavía no sé qué va a pasar?

La respuesta útil empieza por una idea: puedes seguir tomando decisiones aunque el resultado siga abierto.

Cuando todavía falta una respuesta, distinguir qué sabes, qué decides, qué preparas y qué necesita esperar ayuda a recuperar capacidad de acción.

La incertidumbre empieza donde todavía falta una respuesta

Una situación incierta tiene una característica sencilla: falta información relevante.

Quizá sabes que has hecho una buena carrera, pero todavía desconoces si ese tiempo te dará la plaza que buscas. Sabes cómo has preparado una oposición, pero no qué preguntas aparecerán ni cómo rendirá el resto. Sabes que una conversación fue razonablemente bien, pero la decisión final depende de otra persona.

Eso deja un espacio que nuestra cabeza rellena con facilidad.

«Seguro que…»

«Y si…»

«Por cómo me ha contestado, creo que…»

Algunas de esas hipótesis pueden ser razonables. Siguen siendo hipótesis.

Aquí merece la pena hacer una distinción que a veces se pierde cuando hablamos de incertidumbre. Estar pendiente de un resultado importante, darle vueltas o sentirte incómodo durante la espera forma parte de muchas situaciones normales de rendimiento y de vida. La intolerancia a la incertidumbre es otro concepto, estudiado en psicología como una tendencia individual relacionada, entre otras cosas, con preocupación y ansiedad.

Una espera difícil, por sí sola, no define a una persona.

Para trabajar con la situación que tienes delante suele ser mucho más útil empezar por otra pregunta:

¿Qué información tengo de verdad hoy?

Saber qué sabes cambia la forma de esperar

Imagina que has terminado un proceso de selección y te dicen que recibirás una respuesta el viernes.

Hoy es martes.

Puedes reconstruir cada gesto de la entrevista, volver a leer el último correo y preguntar a tres personas qué creen que significa «te contactaremos en unos días». Todo eso genera actividad. Información nueva, probablemente muy poca.

Hay una pregunta que utilizo mucho porque corta bastante bien ese ruido:

¿Qué información nueva cambiaría realmente lo que voy a hacer?

Si existe, tiene sentido buscarla.

Si necesitas conocer una fecha, preguntar por un criterio, aclarar una condición o comprobar un dato, hacerlo puede ayudarte a decidir.

Si ya dispones de la información relevante y el siguiente dato llegará el viernes, seguir buscando señales puede mantenerte ocupado sin cambiar una sola decisión.

Esta diferencia también aparece en deporte. Preguntar al entrenador qué necesita ver para contar contigo puede darte información útil. Intentar interpretar durante cuatro días una mirada, una alineación anterior o lo que le ocurrió a otro compañero es otra cosa.

Y aparece en una oposición. Consultar una modificación oficial de la convocatoria cambia lo que sabes. Entrar veinte veces en un foro para comprobar si alguien ha oído cuándo saldrá la nota quizá solo añade versiones.

La pregunta, por tanto, no es cuánto estás pensando en el asunto.

Es qué información necesitas para decidir mejor.

APLICAR · MAPA ROOKIE

Cuatro zonas para ordenar una situación incierta

Cuando trabajo este tipo de situaciones me resulta útil separarlas en cuatro zonas. Es una forma sencilla de ordenar la conversación y recuperar capacidad de acción cuando todo parece mezclado.

SÉ

Aquí colocas la información que ya tienes. Hechos.

La carrera está terminada. El resultado oficial sale mañana. El entrenador ha dicho que la convocatoria se comunica el viernes. El examen ya está hecho. La empresa ha fijado una fecha para responder.

También puedes incluir información sobre ti: cómo llegas, qué has preparado, qué recursos tienes disponibles o qué compromiso estás dispuesto a asumir.

Pregunta: ¿Qué sé hoy sin necesidad de completar la frase con «creo que»?

DECIDO

Hay partes de la situación que siguen necesitando una decisión tuya.

Puedes decidir cómo entrenar esta semana, si pedir una conversación, qué información necesitas, cuándo volverás a consultar un resultado, qué tarea vas a continuar mientras esperas o qué opción aceptarías llegado el momento.

La incertidumbre sobre el resultado puede convivir con decisiones muy concretas en el presente.

Pregunta: ¿Qué decisión sí puedo tomar hoy?

PREPARO

Preparar escenarios te permite llegar con más recursos a una respuesta que todavía no conoces.

Si consigo la plaza, ¿cuál será mi siguiente paso? Si no entro en la convocatoria, ¿qué conversación quiero tener? Si la nota me permite avanzar, ¿qué necesito organizar? Si la respuesta profesional es positiva, ¿qué condiciones tengo que revisar antes de decir que sí?

Preparar escenarios tiene una función distinta a intentar predecirlos. Estás pensando qué harás si ocurre, no afirmando qué va a ocurrir.

Pregunta: ¿Para qué escenario merece la pena que tenga preparada una respuesta?

ESPERO

Y hay una parte que necesita tiempo.

La decisión de otra persona. Una lista oficial. Una convocatoria. Una clasificación. Una respuesta. Un dato que todavía no existe.

Colocarlo aquí no significa desentenderte. Significa reconocer que hoy no requiere otra acción.

Pregunta: ¿Qué asunto puede quedarse aquí hasta que aparezca información nueva?

A estas cuatro zonas las estoy llamando Mapa Rookie de la incertidumbre: SÉ · DECIDO · PREPARO · ESPERO.

No pretende convertir una situación compleja en cuatro casillas perfectas. Me interesa por algo mucho más práctico: ayuda a distinguir una espera de una decisión, una hipótesis de un dato y un escenario posible de una acción que ya puedes realizar.

Y esa diferencia cambia bastante la forma de estar dentro de una situación incierta.

Mapa Rookie para gestionar la incertidumbre con cuatro zonas: SÉ, DECIDO, PREPARO y ESPERO
Mapa Rookie de la incertidumbre: qué sabes hoy, qué puedes decidir ahora, para qué puedes prepararte y qué necesita tiempo.

Preparar escenarios te da respuestas; intentar adivinar consume decisiones

Hay personas que rechazan preparar un escenario desfavorable porque sienten que hacerlo es «ser negativo».

Sin embargo, puedes querer muchísimo un resultado y tener preparada una respuesta por si llega otro.

Un deportista puede preparar qué hará si entra en una convocatoria y qué conversación tendrá si se queda fuera. Un opositor puede organizar el siguiente paso para distintas notas. Una persona puede saber qué condiciones necesita revisar si recibe una oferta y qué proyecto retomará si esa oferta finalmente no llega.

Preparar alternativas amplía tu capacidad de respuesta.

El problema aparece cuando esa preparación se convierte en una simulación interminable de futuros posibles.

Si A, entonces B. Pero quizá C. Aunque también podría ocurrir D. Y si pasa E…

En algún punto ya no estás preparando una respuesta. Estás intentando obtener por anticipado una certeza que todavía no existe.

Por eso, para mí, un buen escenario termina en una decisión concreta.

Si ocurre X, haré Y.

Y después vuelves a lo que toca hoy.

En deporte, competir también es actuar con información incompleta

El deporte está lleno de incertidumbre.

Puedes entrenar muy bien y desconocer cómo responderá tu cuerpo el día de la competición. Puedes preparar un partido y encontrarte un rival distinto al esperado. Puedes hacer méritos para jugar y seguir sin controlar la decisión final del entrenador. Puedes tener un objetivo de temporada condicionado por una clasificación, un sorteo, el tiempo, una lesión o las decisiones de otras personas.

La investigación reciente sobre cómo viven los deportistas estas situaciones apunta precisamente a esa variedad: la incertidumbre puede venir de falta de información, de elementos impredecibles, de factores propios y de factores externos. También cambia según la experiencia, el contexto, la sensación de control y la forma de interpretar lo que está ocurriendo.

Esto encaja con algo que veo continuamente en el trabajo aplicado: la misma incertidumbre aparente puede necesitar respuestas diferentes.

A veces necesitas información.

A veces necesitas una decisión.

A veces necesitas preparar dos escenarios.

Y a veces ya has hecho todo lo anterior y toca esperar.

El sorteo de dorsal de la Maratón de Valencia es un buen ejemplo. Puedes querer estar allí, organizar una temporada alrededor de esa carrera e incluso imaginarte ya en la salida. Pero hasta que llega el resultado del ballot hay una parte de la temporada que sigue abierta.


José Ortiz Gordo con sus amigos de Granada en el Maratón de Valencia 2018
Caso aplicado · Maratón de ValenciaBallot Maratón de Valencia: cómo gestionar la incertidumbre del sorteo de dorsal →

La pregunta útil deja de ser «¿cómo consigo no pensar en ello?» y pasa a ser:

¿Qué necesito decidir mientras todavía no sé si tendré dorsal?

Ese cambio parece pequeño. En la práctica abre muchas más opciones.

En una oposición hay incertidumbre antes, durante y después

Una oposición permite verlo todavía mejor.

Antes del examen puedes preparar contenidos, simulacros, descanso, organización, pruebas físicas cuando correspondan y tu forma de responder a la presión. Aun así, seguirán existiendo variables abiertas: las preguntas exactas, el tribunal, determinadas fechas, el rendimiento de otras personas o el corte final.

Durante la prueba aparece otra incertidumbre: no sabes si lo que estás haciendo será suficiente mientras todavía tienes que seguir decidiendo.

Y después llega una de las fases más peculiares: el examen ya está hecho, pero el proceso continúa dentro de tu cabeza mientras esperas una nota o una lista.

La investigación con opositores españoles relaciona la autorregulación, las metas, la ansiedad evaluativa y las estrategias de afrontamiento. Para mí, la aplicación interesante aquí está en organizar bien lo que todavía requiere acción.

Si el examen es dentro de seis semanas, hay mucho que DECIDIR y PREPARAR.

Si lo hiciste ayer y la nota sale dentro de quince días, buena parte del resultado está en ESPERO.

Son dos momentos psicológicamente muy distintos aunque pertenezcan a la misma oposición.

Por eso la preparación psicológica completa de una oposición necesita bastante más que aprender a convivir con la espera.


Opositor estudiando y tomando apuntes durante la preparación de un examen
Profundizar · Psicología del rendimientoPreparación psicológica para oposiciones: cómo entrenar para rendir cuando llega el examen →

La vida sigue mientras llega una respuesta

Fuera del deporte y de las oposiciones ocurre exactamente lo mismo.

Has enviado una propuesta. Has tenido una entrevista. Has planteado una colaboración. Has mantenido una conversación importante. Has presentado algo en lo que llevas meses trabajando.

Y ahora depende, al menos en parte, de alguien más.

La tentación es dejar ese asunto abierto en primer plano hasta que se resuelva. Como si pensar mucho en él pudiera mantenerlo bajo vigilancia.

Aquí el Mapa vuelve a ser útil.

¿Qué sabes? ¿Qué decisión sigue siendo tuya? ¿Qué escenario merece preparación? ¿Qué necesita esperar?

Quizá el correo llegue mañana. Quizá tarde una semana. Mientras tanto, tu agenda, tu entrenamiento, otros proyectos, las personas que tienes alrededor y las decisiones que sí dependen de ti continúan existiendo.

Esperar también puede organizarse.

Puedes decidir cuándo volverás a consultar algo. Qué tarea retomas. Qué información justificaría intervenir. En qué fecha tendría sentido hacer seguimiento. Qué harás si llega cada respuesta.

La espera deja entonces de ocupar todo el espacio.

Qué puedes hacer hoy si todavía no sabes qué va a pasar

Coge una situación real que tengas abierta ahora mismo.

No hace falta que sea la más importante de tu vida. Basta con que notes que está ocupando más espacio del que puede resolver hoy.

Escribe cuatro palabras:

SÉ · DECIDO · PREPARO · ESPERO

SÉ — ¿Qué información tengo realmente hoy?

DECIDO — ¿Qué decisión sigue disponible para mí?

PREPARO — ¿Para qué escenario merece la pena preparar una respuesta?

ESPERO — ¿Qué necesita tiempo o información nueva?

Después mira el conjunto.

Puede que descubras que todavía tienes bastante que hacer.

O que la siguiente acción es muy pequeña.

O que, por ahora, has terminado.

Las tres respuestas pueden ser útiles.

Gestionar la incertidumbre tiene mucho que ver con esto: seguir participando en tus decisiones aunque todavía no conozcas el resultado.

Y cuando llegue información nueva, el mapa cambia.

Algo que estaba en ESPERO pasa a SÉ.

Y desde ahí vuelves a decidir.

Cuando la incertidumbre aparece en tu rendimiento

Si estás preparando una competición, una oposición o una situación de rendimiento importante y notas que la incertidumbre está empezando a ocupar decisiones que sí necesitas tomar, podemos trabajar precisamente sobre eso: ordenar la situación, preparar respuestas y entrenar la parte que depende de tu actuación.

Conocer mi trabajo en Psicología del Deporte →

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Soy José Ortiz Gordo, Psicólogo del Deporte. Trabajo con deportistas, familias, entrenadores y personas que necesitan rendir en situaciones exigentes para convertir problemas concretos en habilidades que puedan entrenarse.

Referencias

Franssen et al. (2026). Revisión sistemática sobre incertidumbre psicológica. Frontiers in Psychology.

Assa & Reizer (2026). Incertidumbre psicológica en el contexto deportivo.

Amate-Romera & de la Fuente (2021). Ansiedad evaluativa, autorregulación y estrategias de afrontamiento en opositores.

Dugas, Koerner & Freeston (2026). Estado de la ciencia sobre intolerancia a la incertidumbre.