El último partido es una fecha. La retirada es un proceso.
Durante veinte o veinticinco años, el deporte puede organizar prácticamente todo: horarios, objetivos, viajes, relaciones, cuidado del cuerpo, reconocimiento y una parte enorme de la propia identidad. Todo está pensado para algo: el siguiente entrenamiento, el siguiente partido, la siguiente temporada.
Cuando eso termina, empieza una reorganización que alcanza mucho más que la competición.
Ahí aparece una pregunta bastante más importante que “qué voy a hacer ahora”: quién soy cuando mi semana deja de girar alrededor de demostrar aquello para lo que llevo preparándome toda la vida.
Cristiano Ronaldo, con 41 años y todavía en activo, ha llevado su carrera hasta una edad excepcional para un futbolista profesional. Su posible retirada concentra muchas de las preguntas que aparecen al final de una carrera: identidad, carrera dual, pertenencia, proyectos, rutina y la relación que un deportista quiere mantener con su deporte después de competir.
Identidad deportiva: construir más de un lugar desde el que reconocerte
Una identidad deportiva fuerte puede ser una enorme fortaleza. En muchos casos ha sido fundamental para llegar hasta ahí.
El reto aparece cuando casi todo pasa por el mismo sitio: sentirte competente, reconocido, útil, conectado con otros y saber exactamente qué tienes que hacer mañana.
La investigación sobre identidad en deportistas aporta algo especialmente útil aquí: la identidad evoluciona. Una revisión sistemática de 54 estudios describe cómo los atletas van renegociando quiénes son cuando cambian sus roles, atraviesan una lesión, entran en conflicto distintas partes de su vida o llega una transición importante.
Eso encaja muy bien con lo que vemos en una retirada. El trabajo consiste en conservar todo lo valioso de ser deportista y, al mismo tiempo, ampliar las respuestas disponibles para explicar quién eres.
Desde la Psicología del Deporte, prefiero trabajar preguntas que amplían esa identidad:
- ¿Qué otros espacios tengo desde los que reconocerme?
- ¿Dónde vuelvo a sentir que soy bueno en algo?
- ¿A qué grupo pertenezco ahora?
- ¿Qué lugar quiero que siga ocupando mi deporte cuando cambie mi relación profesional con él?
Retirada deportiva: una transición con emociones muy distintas
La retirada puede vivirse de muchas maneras y merece una mirada bastante más amplia que la idea de crisis.
Puede haber pérdida, incertidumbre, tristeza o sensación de vacío. También alivio, libertad, curiosidad y ganas de empezar otra etapa. A veces aparecen varias cosas a la vez.
El malestar puede formar parte del propio proceso de adaptación. Reorganizar una vida que llevaba décadas funcionando de una manera muy concreta exige tiempo, ajustes y nuevas referencias.
Además, cada retirada llega de una manera distinta. Elegir el momento de parar ofrece una experiencia muy diferente a una lesión, una salida de la estructura profesional o una pérdida progresiva de rendimiento.
Ahí sí importan mucho la sensación de control sobre el final, el apoyo social, la planificación y los recursos que existen fuera de la competición. Una revisión sistemática de 2025 que reunió 117 trabajos sobre transiciones de carrera en deporte de élite encontró una y otra vez esos mismos temas: identidad, planificación, apoyo psicológico y vías de carrera dual.
Y también mostró un límite importante: sabemos bastante sobre qué factores aparecen alrededor de una transición, pero mucho menos sobre qué programas concretos funcionan mejor para cada deportista.
Carrera dual: construir futuro mientras sigues compitiendo
En Psicología del Deporte hablamos de carrera dual cuando una persona compatibiliza su carrera deportiva con una trayectoria educativa o profesional.
Y aquí me parece importante decir algo muy claro: la carrera dual permite construir futuro mientras sigues apostando de verdad por tu carrera deportiva. Esa manera de explicarlo me parece mucho más justa para el deportista.
Se puede estar completamente comprometido con una carrera deportiva y, al mismo tiempo, seguir construyendo competencias, formación y posibilidades profesionales que también formen parte de tu vida.
El entorno también tiene una responsabilidad clara. El deportista necesita condiciones reales para compatibilizar entrenamiento, competición y formación.
Los horarios, el club, los entrenadores, la familia, el centro educativo, los calendarios y la flexibilidad disponible condicionan muchísimo esa compatibilidad. FEPSAC sitúa precisamente la carrera dual dentro de ese sistema más amplio, donde la voluntad personal necesita apoyos y condiciones que la hagan viable.
Y aquí hay una contradicción muy frecuente: pedimos al deportista que construya una vida más amplia mientras todo lo que le rodea le exige vivir exclusivamente para rendir.
Hay muchas maneras de construir el después
Los ejemplos ayudan porque muestran algo que la teoría sola explica peor: retirarse también puede significar seguir vinculado al deporte desde un lugar diferente.
Marc Gasol: aprender una nueva relación con el baloncesto
Marc Gasol lo explicó con una frase que me parece brutal: “No sé jugar para pasármelo bien.”
Durante tantos años el baloncesto fue competir, exigirse, pertenecer a un equipo, gestionar emociones y tener objetivos constantemente. Cuando desaparece la competición profesional, también hay que aprender qué relación quieres tener con ese deporte.
Eso explica muy bien por qué retirarse implica bastante más que disponer de más tiempo libre.
Rafa Nadal: empezar a construir antes del último partido
La Academia, la Fundación y otros proyectos de Rafa Nadal existían mucho antes de su retirada. Él mismo ha hablado de la Academia como un proyecto vital.
Su ejemplo permite entender el valor de empezar a construir la siguiente etapa mucho antes del último partido.
Perico Delgado: seguir dentro, pero desde otro sitio
Perico Delgado tiene para mí además una parte personal. Fue uno de los deportistas que me empujaron de pequeño a hacer deporte y a aficionarme a la bicicleta.
Dejó de competir en 1994 y pasó a seguir el ciclismo desde la televisión. Y muchos hemos seguido con él durante décadas, viendo las grandes vueltas “juntos”.
Ahí la transición consiste en encontrar otro lugar dentro del mismo deporte.
Butragueño y el cambio de papel
Con Emilio Butragueño ocurre algo parecido desde otro ángulo. Durante años fue una de las grandes figuras del Real Madrid como futbolista. Mucho después de dejar de jugar sigue dentro de la misma institución: hoy es director de Relaciones Institucionales del club y lleva décadas aportando desde otro lugar.
Lo mismo ocurre cuando un futbolista pasa al banquillo. Desde fuera parece una continuidad natural: sigue en el fútbol. Psicológicamente cambia muchísimo. Ahora la competencia pasa por leer el juego desde fuera, influir sobre otros, asumir responsabilidad y aprender una manera distinta de sentirse eficaz.
Seguir en el fútbol puede significar aprender a ser otra cosa dentro del mismo deporte.
Cristiano: recursos, proyectos y el reto de reorganizar una vida competitiva
Con Cristiano aparece una expectativa muy fácil: tiene dinero, empresas, contactos, proyectos y posibilidades suficientes para hacer prácticamente lo que quiera. Así que su retirada debería ser sencilla.
Claro que tener resuelto “de qué voy a vivir” elimina dificultades importantísimas.
Pero deja abiertas otras preguntas: qué estructura tendrá ahora mi día, dónde encuentro algo que de verdad me rete, a qué grupo pertenezco, qué hago con todo lo que me daba la competición o dónde vuelvo a sentirme extraordinariamente competente.
Su experiencia psicológica le pertenece a él. Desde fuera sí podemos analizar los retos generales que aparecen cuando una carrera tan larga empieza a acercarse a su final.
Tener cosas que hacer después y saber quién quieres ser después son dos retos distintos.
Dejar de ser futbolista profesional después de haberlo sido prácticamente toda tu vida es un reto distinto a encontrar una actividad para llenar la agenda.
Qué merece la pena preparar antes del último partido
Para mí, preparar bien una retirada significa poder competir con toda la ambición del mundo y, al mismo tiempo, construir una identidad y un futuro suficientemente amplios para sostener la siguiente etapa.
Mientras estás en activo, hay algunas preguntas que merece la pena trabajar:
- ¿Qué otras partes de mi vida siguen teniendo espacio mientras compito?
- ¿Qué relaciones quiero conservar cuando cambie mi lugar dentro del deporte?
- ¿Qué estoy aprendiendo o construyendo que también tendrá valor después?
- ¿Qué quiero seguir sintiendo cuando cambie mi relación con la competición: reto, pertenencia, aprendizaje, utilidad?
- ¿Qué proyecto puede empezar a existir antes de que desaparezca el siguiente partido?
Ese es uno de los objetivos más importantes del trabajo psicológico en esta etapa: ampliar el mapa manteniendo intacta la ambición de la carrera deportiva que todavía está viva.
Trabajar una transición deportiva
Si estás decidiendo si seguir compitiendo, preparando una retirada o intentando ordenar la etapa que viene después, podemos trabajar esa transición desde tu situación real: identidad, decisiones, rutina, relaciones, carrera dual y siguiente proyecto.
Que cuando deje de tener marcado en el calendario el siguiente partido, siga existiendo un siguiente proyecto.
Fuentes
García-Naveira, A., González Fernández, M. D., Gil-Caselles, L., & Acebes-Sánchez, J. (2026). La retirada del deporte en el siglo XXI: una revisión sistemática de alcance. Retos, 73.
Chun et al. (2023). Identity Work in Athletes: A Systematic Review of the Literature. Sports, 11(10), 203.
Stambulova et al. (2024). FEPSAC Position Statement: Athletes’ dual careers in the European context. Psychology of Sport and Exercise.
Di Rocco et al. (2025). Sustainable Career Transitions and Mental Health Support in Elite Sport: A Systematic Review of Evidence and Practices. Sports, 13(12), 438.
