Jóvenes deportistas e inteligencia artificial: cómo usarla para estudiar, entrenar y decidir con criterio propio

Una joven deportista toma notas mientras revisa un portátil con su entrenador junto a una pista de atletismo.

Inteligencia artificial y deporte joven

Soy José Ortiz Gordo, psicólogo del deporte, y acompaño a jóvenes deportistas y a sus familias en Las Tablas (Madrid) y online.

En 2023 la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) convocó un concurso de vídeos cortos con una pregunta de fondo: por qué importa que las niñas y las mujeres participen en la innovación. Era un tema que me tocaba de cerca: desde la psicología del consumo había participado en un estudio sobre la compra de falsificaciones con la Oficina Española de Patentes y Marcas, y formaba parte, en representación del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, del panel de expertos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). En Rookie Soul quisimos responder con una escena de aquel momento, cuando ChatGPT acababa de aparecer en nuestras vidas: ¿qué le diría la inteligencia artificial a una niña que le pide ayuda para un trabajo del colegio sobre los inventos más importantes de las mujeres? Y, sobre todo, ¿qué haría ella con esa respuesta?

Lo grabamos un domingo, con la familia reunida para comer, y la conversación con ChatGPT fue real y en directo. El final lo pone ella cuando dice que quiere inventar nuestro futuro.

Tres años después he vuelto a ver el vídeo y he descubierto que la inteligencia artificial se equivocó en dos de los tres datos que le dio. Los adultos que estábamos allí lo dimos todo por bueno. La niña, en cambio, hizo lo más importante: escribió su propia respuesta.

¿Cómo pueden aprovechar la IA los jóvenes deportistas para estudiar y entrenar? ¿Cómo saber si les está ayudando a aprender? ¿Y qué podemos hacer los adultos que les acompañamos?

Un domingo, una niña y una pregunta a ChatGPT

La protagonista cuenta que vienen sus tíos a comer, que su madre se ocupa de que todo salga bien y que tiene un trabajo pendiente que quiere hacer muy bien. Se sienta, escribe la pregunta y lee la respuesta.

Lo que viene después es lo que más me gusta del vídeo. Ella se levanta, cruza el pasillo, entra en el salón y dice delante de todos que las niñas sí pueden crear cosas nuevas. La familia aplaude. El vídeo termina con su deseo de inventar nuestro futuro y una pregunta en pantalla: en 2043, ¿qué historia quieres escribir tú?

Inventar Nuestro Futuro, el vídeo que presentamos al concurso de la OMPI en 2023.

Este año la OMPI ha dedicado su Día Mundial de la Propiedad Intelectual al deporte, y me pareció el momento de recuperar el vídeo y mirarlo con ojos de psicólogo del deporte.

Tres datos, dos errores y una inventora sin nombre

ChatGPT empezó con una idea justa: muchos inventos de mujeres han sido ignorados o atribuidos a hombres. Después dio tres ejemplos con fecha. Esto es lo que dijo y esto es lo que he podido comprobar:

Lo que respondió la IALo que dicen las fuentes
1871: una máquina de coser inventada por Margaret KnightMargaret Knight patentó en 1871 una máquina que cortaba, plegaba y pegaba bolsas de papel de fondo plano. La máquina de coser no fue invento suyo.
1942: un sistema de comunicación secreta, precursor de las comunicaciones actualesEl dato es correcto: es la patente de Hedy Lamarr y George Antheil. La respuesta no decía quién lo inventó.
1976: una nueva película de Polaroid, obra de Jennifer LandLa Jennifer Land que aparece en los libros es la hija de Edwin Land, el fundador de Polaroid. De niña preguntó por qué no podía ver la foto al momento, y esa pregunta inspiró la cámara instantánea. En Polaroid sí hubo inventoras, como Meroë Marston Morse, que dirigió la investigación en blanco y negro y registró 18 patentes.
Pantalla del vídeo con la respuesta de ChatGPT: menciona una máquina de coser de Margaret Knight en 1871, un sistema de comunicación secreta en 1942 y una película de Polaroid atribuida a Jennifer Land en 1976
La respuesta que dio ChatGPT en el vídeo, en marzo de 2023.

El vídeo defendía que la historia ha dejado fuera a muchas mujeres inventoras, y la propia respuesta lo repitió en pequeño: un invento equivocado, otro sin inventora y un tercero atribuido a la hija de un inventor.

Por qué todos lo dimos por bueno

La respuesta estaba bien escrita, tenía fechas y empezaba con una idea con la que estábamos de acuerdo. Sonaba a alguien que sabe. Y nosotros teníamos lo que buscábamos: un buen guion para el vídeo. Nadie buscó a Margaret Knight en otra fuente.

Hoy sabemos mejor por qué pasa. Estas herramientas están hechas para dar una respuesta que suene bien, y cuando les falta un dato a menudo lo completan con algo plausible en vez de reconocer que les falta información. Los propios investigadores de OpenAI lo explican así: la forma en que se entrenan y se evalúan estos modelos premia responder antes que reconocer la duda.

También nos pasa a los adultos. En 2025 participé en dos reportajes de Julia Fernández para El Correo sobre cómo usar la IA en las compras de Black Friday y al elegir regalos de Navidad. La utilidad era muy concreta: comparar opciones y encontrar ideas. Para elegir, además, cuenta lo que tú sabes de la persona a la que vas a regalar y lo que quieres transmitirle.

Si buscas un regalo para alguien que sale en bicicleta, la IA puede proponerte accesorios. Tú sabes si ya tiene ese bidón, si le gusta ese color o si le haría más ilusión una salida juntos. Al aportar esa información, puedes pedirle propuestas más ajustadas y decidir cuáles merecen la pena.

Una encuesta a 319 profesionales que utilizaban IA en su trabajo encontró una relación que ayuda a entenderlo: quienes más confiaban en la capacidad de la herramienta para resolver una tarea decían implicarse menos en analizar sus respuestas. Quienes se sentían más capaces de hacer esa tarea por sí mismos describían una revisión más activa.

Lo que ya sabes sigue siendo útil cuando usas la IA. En el deporte, conocer cómo respondes a un entrenamiento o qué te cuesta en una competición te permite aportar contexto, preguntar mejor y valorar qué te sirve.

Lo que hizo la niña: escribir su propia respuesta

Si vuelvo a ver el vídeo como psicólogo del deporte, me quedo con su reacción. Tomó la respuesta de la máquina como punto de partida y la llevó a su terreno: lo que pensaba, lo que quería y lo que se veía capaz de hacer. Por eso su frase final suena suya.

En Psicología hablamos de tres necesidades que favorecen la motivación: autonomía, competencia y vínculo. Esa escena me las recuerda: ella decide qué contar, se atreve a decirlo y encuentra a una familia que la escucha y celebra su iniciativa.

En el deporte lo veo a diario. Un deportista que entiende por qué hace un ejercicio, que ha participado en su plan de competición o que ha pensado cómo quiere responder después de un error, lo siente como algo propio, también cuando llega la presión de competir. En el deporte joven, dar margen de decisión puede formar parte de un buen acompañamiento, y la IA puede reforzar ese margen o quitárselo, según cómo la usemos.

¿Qué podemos perder con la IA y qué nos puede aportar?

Cada herramienta que usamos a diario decide, en parte, qué practicamos y qué dejamos de practicar. Con la calculadora, el GPS o el corrector nos pasa a todos. Con la IA, que puede resolver tareas enteras, la pregunta gana mucho peso.

Lo que podemos perder es justo la parte que cuesta. Aprender pide un pequeño esfuerzo: intentar recordar, equivocarse y volver a probar. Ese esfuerzo es el que fija lo aprendido; la psicología del aprendizaje lo ha comprobado muchas veces con un ejemplo sencillo, porque intentar recordar un contenido lo asienta mejor a largo plazo que volver a leerlo. Si la IA nos da la respuesta antes de intentarlo, nos ahorramos precisamente esa parte.

Hay estudios que invitan a prestar atención a ese riesgo, aunque todavía estamos aprendiendo qué ocurre en contextos distintos. En un experimento del MIT con 54 personas, quienes escribieron redacciones con ChatGPT recordaban peor lo que habían escrito y las sentían menos suyas que quienes las escribieron por su cuenta. En una encuesta a 666 personas, usar la IA con más frecuencia se asociaba a puntuaciones más bajas de pensamiento crítico, y los más jóvenes eran quienes más dependían de ella.

Decidir durante un partido, recuperar la atención después de un error o hablar con el entrenador de algo que te preocupa son cosas que también se aprenden practicando. La IA puede ayudarte a prepararlas. Puedes pedirle que te haga preguntas sobre una competición o ensayar cómo explicar algo que te cuesta decir. Ese trabajo puede ayudarte a entender qué ocurrió y a preparar lo que quieres probar la próxima vez. Después, al entrenar o hablar con tu entrenador, podrás comprobar qué te sirve y qué necesitas ajustar.

También hay investigaciones con resultados prometedores cuando la IA se utiliza para acompañar el aprendizaje. En la Universidad de Harvard, un grupo de estudiantes de física trabajó con un tutor de IA preparado para guiarles paso a paso sin darles la solución, y aprendieron más, y en menos tiempo, que en una clase activa con sus profesores. En Nigeria, seis semanas de tutoría con IA mejoraron el inglés de estudiantes de secundaria. Puedes pedirle que te explique algo de otra manera, que te haga preguntas, que busque ejemplos de tu deporte o que te ayude a ordenar lo que piensas.

La pregunta es qué parte del trabajo sigues haciendo tú. Si la IA te pregunta, te da pistas o revisa lo que ya has intentado, sigues entrenando tu cabeza; si piensa en tu lugar, la tarea sale y el aprendizaje se queda por el camino. Por eso propongo una pregunta sencilla para cualquier uso, en el estudio y en el deporte: ¿salgo de aquí sabiendo hacer algo más o solo con la tarea hecha?

Yo empezaría por algo sencillo: intentarlo antes de pedir ayuda. Y el tiempo que te ahorre la IA tiene su mejor destino en lo que solo puedes entrenar tú: practicar, descansar, competir y hablar con tu gente.

Estudiar con IA: cuando te ayuda a aprender y cuando aprende por ti

Un joven deportista compagina el colegio, el instituto o la universidad con entrenamientos casi diarios. El tiempo es escaso, y una herramienta que resuelve un ejercicio en segundos resulta muy tentadora.

Un experimento con cerca de mil estudiantes de bachillerato lo muestra con los exámenes. Mientras tenían acceso a una IA parecida a ChatGPT, resolvían mejor los ejercicios de práctica. En el examen, ya sin ella, sacaron peores notas que quienes nunca la habían usado. En el grupo que usó una versión diseñada para dar pistas en lugar de soluciones, esa caída se redujo en gran medida.

Para estudiar, los usos que más ayudan son los que obligan a pensar:

  • pedirle que explique un concepto con otras palabras o con un ejemplo de tu deporte;
  • pedirle una pista en lugar de la solución;
  • pedirle que te haga preguntas para repasar antes de un examen;
  • comparar lo que te dice con el libro o los apuntes.

Este último es el paso que nos habría ahorrado el error de Margaret Knight.

Entrenar y competir con IA: entender mejor lo que haces

Terminas de entrenar, miras el reloj y aparecen el ritmo, las pulsaciones, la carga y una estimación de tu recuperación. Pero ¿qué significa todo eso para ti? ¿Por qué hoy llevabas más pulsaciones? ¿Cómo organizas esta semana si tienes dos exámenes y competición el sábado?

La IA puede ayudarte a entender esa información y a organizarte. Algunas herramientas ya se conectan con las plataformas de entrenamiento y utilizan tus registros de actividad, sueño y recuperación para explicar una sesión o adaptar una planificación. También permiten incorporar tus sensaciones, cambiar los días disponibles y enviar los entrenamientos al calendario o al reloj.

Puedes utilizarlas para revisar cómo distribuiste el esfuerzo, comparar lo previsto con lo que hiciste o entender por qué una sesión incluye determinadas intensidades. Cuanto mejor comprendas tu entrenamiento, más podrás participar en él y explicar a tu entrenador qué te está funcionando.

Ajustar el plan a la respuesta de cada deportista es una de las posibilidades más interesantes. La investigación ya ha encontrado mejoras de rendimiento con sistemas de entrenamiento adaptativo frente a programas estandarizados. Estos sistemas utilizan los datos y las respuestas del deportista para ir modificando la preparación.

Tú también tienes información que aportar. Puedes contar que esta semana tienes exámenes, que llevas varios días cansado o que una sesión te resultó más fácil de lo previsto. Aprender a reconocer y explicar esas sensaciones forma parte de tu preparación.

La IA también puede ayudarte a preparar mejores preguntas para tu entrenador y los demás profesionales que te acompañan. En los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina, el biatleta ucraniano Maksym Murashkovskyi ganó una medalla de plata y contó que había utilizado la IA como apoyo en su preparación, incluso para consultas que describió como propias de un entrenador, un psicólogo o un médico. También reconoció que no podía sustituir por completo a las personas. Su experiencia ilustra un uso que ya está presente en el deporte: incorporar la IA a la preparación y aprovechar sus respuestas para plantear preguntas y trabajar con los profesionales.

También puedes aprovecharlas para preparar una competición o revisar cómo te fue. Imagina que acabas un partido descontento. Puedes pedirle que te ayude a ordenar lo ocurrido: qué querías hacer, qué salió bien y en qué momento empezaste a perder la atención. Sus preguntas pueden ayudarte a detectar algo que quieras trabajar y a explicárselo después a tu entrenador.

En mis sesiones trabajamos sobre esas situaciones: qué te pasa cuando compites, cómo respondes a un error o qué necesitas para afrontar un reto. La IA puede ayudarte a preparar ese trabajo y a repasar lo aprendido entre sesiones. Lo que descubres al ponerlo en práctica nos permite seguir ajustándolo contigo.

Si aparece dolor, una lesión o un malestar que se mantiene, conviene comentarlo con el profesional correspondiente. Tus sensaciones y los datos que has recogido pueden ayudarle a entender mejor qué está pasando.

Tres usos de la IA para jóvenes deportistas: estudiar con pistas, revisar datos con el entrenador y aprender después de competir.
Tres formas de usar la IA para aprender mientras estudias, entrenas y revisas una competición. Ver la infografía a tamaño completo.
Leer el contenido de la infografía
  • Para estudiar: pido una pista, intento resolverlo y lo explico con mis palabras.
  • Para entrenar: reviso mis datos, añado cómo me he sentido y lo comento con mi entrenador.
  • Después de competir: repaso qué ocurrió, cómo respondí y qué quiero probar la próxima vez.

¿Salgo de aquí sabiendo hacer algo más o solo con la tarea hecha?

Cómo pueden acompañar las familias el uso de la IA

La IA ya está en el móvil, en el ordenador y en los deberes, y las familias tenéis un papel valioso: acompañar su uso con preguntas, igual que acompañáis un partido.

Estas preguntas pueden ayudaros a hablar de lo que está aprendiendo:

  • ¿Qué le has preguntado y qué te ha respondido?
  • ¿Cómo has comprobado que es cierto?
  • ¿Qué parte has pensado tú?
  • Si tuvieras que explicárselo a un compañero, ¿cómo lo harías?

El ejemplo pesa todavía más. Cuando un adulto comprueba una respuesta delante de su hijo, demuestra con hechos lo que le está pidiendo que haga. A nosotros, con el vídeo, nos habría venido muy bien.

Con todo lo que llega por las pantallas pasa algo parecido a lo que conté en Informe Semanal sobre la alimentación de los jóvenes deportistas: preparar el entorno y hablarlo en casa funciona mejor que prohibir.

Infografía para familias con cuatro preguntas para acompañar el aprendizaje con IA: entender, descubrir, comprobar y explicar con palabras propias.
Cuatro preguntas para acompañar desde casa lo que tu hijo aprende con la IA. Ver la infografía a tamaño completo.
Leer las cuatro preguntas de la infografía
  1. ¿Qué querías entender?
  2. ¿Qué te ha ayudado a descubrir?
  3. ¿Cómo has comprobado la respuesta?
  4. ¿Cómo lo explicarías con tus palabras?

¿Qué historia quieres escribir tú?

La pregunta con la que terminaba el vídeo sirve igual para un joven deportista. La IA puede ayudarte a buscar, ordenar y repasar. Lo que decides entrenar, cómo quieres competir y qué haces después de un mal partido sigue siendo tu historia, y se escribe mejor cuando la piensas tú, con la gente que te acompaña.

Si quieres que pensemos juntos cómo acompañar a tu hijo o a tu hija en su deporte y en sus estudios, o eres deportista y quieres entrenar tu cabeza para competir, puedes escribirme.

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Preguntas frecuentes

¿Es bueno que mi hijo use ChatGPT para los deberes?

Puede serlo si la usa para entender. Pedir explicaciones, pistas o preguntas de repaso ayuda a aprender; copiar la solución mejora la tarea de hoy y deja menos aprendizaje para el examen.

¿Puede la IA hacer un plan de entrenamiento?

Sí. Hay herramientas que elaboran planes y los adaptan utilizando tus objetivos, los días disponibles, los entrenamientos realizados y los datos de recuperación. Pueden ayudarte a organizarte y comprender mejor tu preparación. Si tienes entrenador, también puedes aprovechar esa información para revisar con él cómo estás respondiendo.

¿Puede la IA sustituir a un psicólogo del deporte?

La IA puede ayudarte a ordenar lo que piensas, revisar una competición o preparar cómo hablar de algo que te preocupa. El trabajo con un psicólogo del deporte incluye conocerte, acordar qué quieres conseguir y entrenar recursos que puedas utilizar en tu deporte. La IA puede incorporarse a ese proceso para preparar las sesiones, repasar lo trabajado y recoger lo que vas aprendiendo.

¿La IA hace que pensemos menos?

Puede ocurrir si la usamos para que piense en nuestro lugar: aprendemos menos y recordamos peor lo que hemos hecho. Usada para hacernos preguntas, darnos pistas o revisar lo que ya hemos intentado, ayuda a aprender.

¿Cómo saber si lo que dice la IA es cierto?

Comparando el dato con una fuente fiable: el libro de texto, la web de una institución o una persona que sepa del tema. Las fechas, los nombres y las cifras son lo primero que conviene comprobar, porque la IA puede inventarlos con total seguridad.

Fuentes

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SOBRE EL AUTOR

José Ortiz Gordo, Psicólogo del Deporte

Soy psicólogo colegiado en el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (M-31478) y estoy acreditado como Psicólogo Experto en Psicología del Deporte por el Consejo General de la Psicología de España. También soy Entrenador Nacional de Triatlón y cofundador de Rookie Soul.

Trabajo con deportistas, entrenadores, familias y clubes. Atiendo presencialmente en Las Tablas (Madrid) y online.

Mi trayectoria, formación y acreditaciones